Homenaje

Hay hombres que caminan sobre la tierra contagiando al mundo de amor, de tranquilidad y de cuidado; esos hombres cambian la vida de quienes los rodean y viven para siempre en ellos. Luis Carlos Arenas vive en su esposa, en sus hijos y en su nieto; en los amigos que lo rodearon. Hoy no hay un accidente literario, hoy hay un homenaje para él.

Texto de Alejandro Arenas:

Hoy era el gran día del paseo: volver al hotel que él tanto amaba en Santa Marta. Él estaba listo desde un día antes. Ya había empacado lo poco que iba a llevar.

Él no entendía por qué su esposa, sus dos hijos y su nuera se demoraban tanto. «¿Qué será todo lo que empacan?», pensaba. «Lo importante no es lo que hay que llevar, es quiénes vamos».

Salió de casa, un poco nostálgico porque era su casa, pero con la mentalidad de volver al mar. A un lugar que lo hacía feliz siempre. No veía la hora de recordar tantas experiencias de familia en el lugar en que veraneaba desde hacía 30 años.

De camino al aeropuerto, él iba muy juicioso en la silla de atrás, escuchando cómo hablaban de las ocurrencias de los últimos meses. Él las sabía todas, así que dejó que la conversación fluyera mientras observaba el hermoso paisaje de Medellín, ciudad que lo acogió como su hijo, pero que no tenía mar como Santa Marta.

Ya en el aeropuerto, por primera vez, él tuvo problemas para pasar seguridad. «Está muy denso», dijo la señora agente. Él no entendía nada: «¿Cómo puede estar denso si eso era él?». Después de verificar unos documentos, lo dejaron pasar. Nada podía entrometerse en su paseo.

En el avión iban todos en la zona de primera clase. «Qué elegancia, cielo, pero para eso trabajamos tanto», pensaba él en decirle a su esposa justo antes de arrancar. Pero es que su familia siempre fue lo primero. ¿Y qué son unos pesos de más para garantizar que no iban todos como sardinas en un tubo metálico, donde el servicio empeora cada día más?

Llegaron a Santa Marta y los recogió el bus del hotel, como lo había hecho los últimos 30 años. «¡Qué buen servicio!», pensó él. «Ojalá sea así siempre, incluso cuando yo no vaya». Les entregaron el cuarto, el mismo de siempre, el 1104. Eran menos que siempre; era todo menos feliz que antes, pero era el cuarto de la familia. «Cada vez más cerca del mar», pensaba él sin entender las lágrimas de los demás.

Pasó la noche. Él la durmió plácidamente; los demás hicieron lo que pudieron. Una vez despiertos, fueron al bufé del desayuno, donde él siempre pedía lo mismo: croissant, huevos con jamón, quesos y un poco de piña. Esta vez no le dejaron entrar, pero no importaba: «Sigue mi momento de brillar», pensaba él para sus adentros.

Terminó el desayuno y era el momento, por fin, de ir al mar. Todos se juntaron a su alrededor, porque todo siempre fue a su alrededor, por su capacidad de unir a la gente. Dijeron hermosas palabras de agradecimiento, abrieron la bolsa donde estaban sus cenizas y lo dejaron volar libre para que su destino fuese uno con la brisa de su lugar preferido.

Buen vuelo, papá.

8 comentarios en “Homenaje

    • Hermoso, un escrito lleno de amor y sensibilidad, que refleja con palabras lo que el corazón guarda en silencio. Gracias por compartir este sentimiento tan profundo. Bendiciones

    • ! Ustedes son de admirar! como han demostrado que son un grupo familiar único y especial, lastima que el capitán de ese gran barco, se haya querido adelantar, porque quiere acompañarlos desde la distancia desde alta mar, sabiendo que es patrimonio de la humanidad, donde todos los estados tienen libertad de navegar y el no quiere ser la excepción y por ende tener esa libertad de poder seguir acompañandolos desde el mar, como un buen capitán. No me resta más, que mencionarles qué también me hubiera gustado tener la oportunidad para destacar lo que representó en primer instancia para mi, cómo amigo, compañero y el aprecio muy especial, desde cuando nos conocimos y compartimos en el banco y con más ahinco en la cooperativa, al punto de haber tenido muchas deferencias conmigo, de las cuales nunca supe como agradecer, a pesar que igualmente quise corresponder y soy de los más afectados. Por eso lo llevaré en el corazón y con el a todos ustedes y enviarles un especial abrazo fraternal y solidario que es lo que más deseabamos para los cerca de 14 mil asociados, incluidos ustedes. 🙏🙏🙏🙏

  1. Hermoso homenaje. Luis Carlos Arenas estará siempre no solo en su familia, también en amigos, colegas, personas como yo que tuvieron la dicha de conocerlo, de apreciar su alma generosa, su noble y gran corazón.

  2. Hermoso homenaje. Luis Carlos Arenas estará siempre en su familia, asi como en amigos y personas que lo conocieron y pudieron apreciar su nobleza y gran corazón.

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