Propósito

No tengo abuelos, parece extraña la afirmación, todo quien tiene un padre tiene abuelos, aunque esté muerto, siempre y cuando no sean ellos los que te hayan criado. Mi infancia no fue parecida a la de mis primos, soy el mayor de todos los hijos de los hijos de los viejos, ellos me criaron, y por ende me tratan a veces como un hijo más, con esa frialdad tosca de su generación, mientras que todos los demás disfrutan de ese cariño alcahueta que da quien malcría y no quien cría.

Cada año, mejor cada final de año nos reunimos en su apartamento, es atípico, los apartamentos actuales son pequeños, diminutos, el de ellos esa una casona en una torre vieja como ellos, queda en el centro de la ciudad y aunque afuera en la ciudad hay ruido, alegría y fiesta, adentro los vidrios anti ruidos lo opacan todo, por eso adentro solo hay silencio, para mí fue siempre así un lugar de orden y sacrificio las risas llegaron con esos otros hijos tardíos de sus hijos, esos que los cogieron jubilados… muy bien jubilados. A lo lejos las luces estallan adentro las risas de ellos.

Esa escena tan amena es una tortura porque para los nietos todo es fiesta, pero para los hijos es una rendición de cuenta, hora de pagar el tributo de la realización y de recibir el abrazo orgulloso, ese símbolo de la deuda moral saldada, ese al igual que sus mimos y consentimientos alcahuetas solo lo he visto a la distancia, los aplausos siempre se los llevan las mujeres, algunas tías me cuentan que mi mamá era siempre la favorita, hasta hace 28 años, sí, los mismos que yo tengo, hoy ella tendría 45, quizá es eso, que mi existencia les recuerda que su mayor alegría era humana tenía deseos también de esos que no se cuentan y no pudo resistirse a su profesor de filosofía, quizá es el hecho de que mi nacimiento acabó con su vida, literalmente, mi papá no tuvo forma ni ganas de enfrentarlo y desapareció de la sala de partos, fueron ellos los que a pesar de haberla echado de casa meses antes tuvieron que ir por mí, y entrar a reconocer a su hija en una bandeja fría.

Mi infancia, no, mejor mi vida, no ha sido digna, nací en deuda, por desgracia e, bicho de la literatura vino conmigo y ese horrible gesto de leer parece que les recuerda a ese hombre desgonzado y débil, nunca lo he visto, no conozco sus fotos pero siempre se refirieron así a mi padre, como un remedo de hombre, delgado, cara triste, cabello desordenado y barba desalineada, no tengo aprecio por él, así que no me molesta que hablaran mal de él, pero no lo conozco ni me educó, y por eso odio que me digan que soy su viva imagen, no solo les recuerdo a su hija muerta, a sus ojos soy también el hombre que causó su muerte, lo cual es difícil porque eso también es cierto.

La abuela saca un pergamino especial, cada año lo trae de Jerusalén, quiere que escribamos los propósitos, a los que más los defraudamos nos entrega un pedazo de papel y una notita al pie, “una sugerencia amorosa” increíble que pasados tantos años sigan tratando de convertirnos en sus modelitos.

Recibo el papel lo leo: 1) estudia, 2) abandona la lectura inútil, mi abuelo fue ingeniero en los 20 en la década del 70, si un hombre ahora cree que la literatura y la filosofía son estúpidas e innecesarias, para un hombre de su época es lo mismo que un porro, 3) deja las drogas Ja me equivoco pero que las droga 4) Cásate, esta es nueva, ahora según se ve, creen que una mujer podría obligarme a abandonar las letras 5) Motílate y peínate , esta si es una vieja conocida, aunque me gusta mucho ver como ha perdido en el ranking de los 15 a los 19 siempre fue la prioridad. Dejo de leer y arrugo el papelito, escribo mis propósitos:

1) No volver la siguiente navidad (esta también es una vieja recurrente, pero ya terminé la u y ya no los necesito)
2) Cortar comunicación con ellos (este es nuevo, lo pensé mucho, no puedo avanzar si ellos siguen juzgando cada paso)
3) Cuidar más de mí (Esta está de moda, es una frase vacía, pero me gusta, quiero lo que mis pri-sobrinos sí han tenido, cuidado)
4) Un trío… soy hombre algo malo tengo.

No escribo más deseos, ahora debemos ponerlos en un tallo de galletas, lo echo deseando que alguien lo lea, que pueda ver uno o dos deseos, es nuestra última medianoche de fin de año junta, y ellos no lo saben, pero quisiera que lo supieran.

Nadie los ve, el papel arde, los niños ríen con sus colores, la mirada de mi abuelo ya no duele, pero incomoda, sigue siendo afilada, sigue juzgando, salud le digo estirando una cerveza, quiero que sepa que sé que me mira con desprecio; aparta la mirada y toma una copa de vino.

Bebo un trago largo, me pierdo en el naranja y el rojo, en el humo, feliz año pienso y sonrío.

¡Feliz año!

La semana había sido lenta, pero finalmente el día que tratábamos de evitar llegó, como sabíamos que sucedería, podías ver a los novatos, su rostro había cambiado, el lunes estaban radiantes y en solo 3 días de historias habían obtenido ese semblante pálido y asustado que los caracterizaba cada que debían enfrentar algo nuevo, pero hoy, hoy hacen bien en estar asustados, la angustia crece y los carcome a medida que a medida que se acerca la hora de empezar el turno.

—Es hoy, comenzó su discurso el líder del día, y sé que muchos de ustedes han estado escuchando historias, chismes, sobre lo que está por suceder, quiero que tengan algo presente, hoy todo se trata de una sola cosa, nostalgia y melancolía, es normal, quiero que lo entiendan, nadie va a culparlos y quiero que ustedes tampoco lo hagan.

—Cuando terminó de hablar, la cafetería, que hacía también las veces de sala de juntas, quedó sumida en una tensión aún mayor, los primíparos, que aún no sabían si creer o no habían entendido que era en serio, que todos sus miedos iban a hacerse realidad, que la realidad estaba por devorarlos, que mañana, iba a ser difícil que no iban a tener la voluntad de salir de la cama.

—A veces hablamos de extrañar, continuó el líder de turno, sentimos que nos hace falta algo, alguien, sentimos su ausencia, como cuando vuelve a practicarse un deporte que hace mucho tiempo no se realizaba, y sientes al día siguiente que usaste partes de tu cuerpo nuevas, músculos que no sabías que podían dolerte, de repente duelen, joden, de repente nacen doliendo en el dorso, en la zona lumbar, en la cadera, así duele también la abstinencia, la pausa, el adiós, muchas personas van a llorar, prepárense, en las fechas importantes, ese dolor se nota, escucharán voces adoloridas, tendrán que lidiar con no solo con el estrés, sino con la culpa, el dolor, y de nuevo las ausencias, hoy no se angustien por aquellos que tienen algún vicio, si alguno les dice está tentado a volver beber, a fumar, a caer en el sexo, en la masturbación… les repito, no se preocupen por ellos, porque se aferrarán a él, es más intenten insinuarles que un trago no hace daño, que a veces se necesita adormilar el cuerpo, el corazón, el cerebro, díganles que sí pueden, que es solo uno, ya sé que todos sabemos que no va a ser solo uno pero necesitan llevarlos a algo que los encadena a la vida, qué importa si es a un vicio.

Estarán los enfermos de siempre, los que llaman a masturbarse, las llamadas de broma, si les toca una de esas llamadas, piénsenlo bien antes de colgarla, el próximo podría ser alguien que ha perdido toda esperanza y esos serán los más difíciles, los que de verdad serán dolorosos, son los nostálgicos, no hay forma real de prepararlos para atenderlos a ellos, serán un desafío y deberán hablarles descifrarlos uno a uno, a todos les duelen esas cosas que no recordaban que tenían, van a tener llamadas desesperanzadoras, algunos de ustedes no recordarán qué hacer, y la verdad es que no hay mucho por hacer, si encuentran a uno que ha tomado el salto es posible que incluso los llamen después de haber tomado las pastillas, o de haber usado la cuchilla, bebido el veneno, les repito no hay nada que hacer, pero recuerden no deben colgar, no podrán hacerlo, su voz es hipnótica, su tono de voz es suave y sentirán una tristeza que es casi suya, el dolor podrán compartirlo y no los abandonará por semanas.

No es fácil de olvidar el sonido del último suspiro antes de un disparo, o una voz que se apaga perdida en balbuceos, no lo es…

—Lo que dice es cierto? Le preguntó Violeta a Andrés mientras el líder terminaba su discurso, que a esta altura ya no tenía punto de retorno y era obvio que su objetivo no se cumpliría, —Lo es y no lo es, esas cosas pasan, sí, pero no de la forma en como él lo cuenta, piénsalo de esta manera, y si fueras tú al otro lado de la línea, no te gustaría que hubiera alguien a este lado, alguien dispuesto a escuchar tus últimas palabras, para que no te sientas sola, para que tu último contacto con este mundo tenga sentido.

Con un doble dolor, Violeta se sentó frente a su monito, encendió el equipo aún ensordecida, se puso los audífonos y con una voz apagada escuchó una voz que la saludaba.

—Buenas noches, línea de atención al suicida con quién hablo, —El silencio se vio interrumpido por una respiración pausada, lenta,

—Hola, feliz año. —El silencio volvió a llenar el canal, y una respiración pesada empezó a apagarse.

Feliz año

Cuando dieron las 12 pudo ver a su alrededor como todos quemaban su lista de propósitos para el año nuevo, como se atragantaban con uvas o corrían con sus maletas alrededor de la cuadra, los imaginó semanas atrás buscando la ropa interior amarilla más reutilizable que se pudiera, y esa mañana separando las lentejas que tendrían en sus bolsillos, al verlos a todos con sus latas de muñecos para quemar junto a sus propósitos suspiró, cerro los ojos y tomó un trago largo y pausado.

—Y tus propósitos, no tenés agüeros— le preguntó una mujer en la terraza del hotel en la que se encontraban esperando el nuevo año

—No tengo, ni quiero tener—

—Y por qué subiste— preguntó ella con curiosidad genuina

El sonrió mientras señalaba el carrito del minibar con su vaso y agregó: — No me gustan las falsas promesas, nunca he podido leer un libro desde el comienzo, lo confieso, aborrezco los principios, no me gustan ni las promesas ni las mentiras y de eso están plagados siempre los prólogos, las introducciones o las pequeñas reseñas de los autores, puedo probarlo:

Sobre Sándor Márai escriben: nació en 1990 en Kassa, una pequeña ciudad húngara (quieren decirme que tiene un origen humilde, que su trabajo y por ende su obra conoce la vida real) y continúa: que hoy pertenece a Eslovaquia. Pasó un periodo de exilio     voluntario (Quienes se exilian son los perseguidos, es un forajido intelectual, un hombre         peligroso para los órdenes establecidos) … en fin la adjetivación involucrada en los libros está hecha para condicionar mi posición frente a ellos.

Otros ni siquiera esperan a la portada y tienen sobre ella una pequeña cinta con más zalamería de la que se atreverían incluso a pronunciar frente a los autores, por ejemplo en las campanas no doblan por nadie: “La cara b del sueño americano” (acá sobra cualquier cosa que pueda decirse, es tan escueto que será todo lo contrario a lo que la gente piense que es su sueño americano), también dicen “El Bukowski más salvaje” (Una promesa increíblemente difícil de cumplir, porque es muy personal, para mí el Bukowski más salvaje es el que folla con una mujer que folla con animales salvajes, no sé si el que está ahí   dentro si quiera lo iguale) o esta una máxima difícil de siquiera igualar: “a quienes amen a Buk(utiliza además una cercanía y confianza indigna), este libro les va a dejar saciados, ebrios y con una sonrisa en los labios” qué forma de crear expectativas.

Cuentos completos de Nabovok empieza así: Uno de los más extraordinaros escritores del siglo XX. Contundente, directo, casi te grita no estás a la altura de este libro.

La próxima vez que tengas un libro a mano tómalo, y trata de encontrar esa mentira que le ha sido tatuada antes de la obra y por favor; omítela, empieza el libro con la libertad de no saber que te espera, sin sentirse intimidada o condicionada por su autor o temática, naufraga en él, púdrete con él, pero no creas nada de lo que ha sido dicho por otros sobre la obra. Mienten todos esos pequeños hijos de puta mienten. Igual me pasa en general con los trailer de las películas y con los propósitos de año nuevo.

Siendo realistas esa pareja de recién casado espera que el amor dure para siempre, la pareja con sobrepeso espera adelgazar o que no los dejen por el sobrepeso, la soltera dejar de serlo, aprovechar mejor su tiempo… es mentira, todo es mentira

—¿Y yo?, qué quiero yo—

—Las que preguntan son complicadas, desean algo, pero tienen poca confianza en que se cumpla, les encanta sentirse comprendidas, pero también ser impredecibles, confían en ellas, pero desconfían de los demás… no sé que desea, no tengo ni idea, pero capaz podamos descubrirlo con un café o aprovechando el momento con trago, qué se toma?— Dijo sonriendo, con los ojos amables.

Ella, aún jugaba con la última uva en la mano, la subió lentamente hasta sus labios y antes de ponerla en ellos le dijo: Un beso, lo que yo deseo es un beso para comenzar bien el año. —Dejó allí y lo besó empujando la uva a su boca, él mordió la uva y su labio inferior. Feliz año breve antes de continuar con el beso y aprovechó para botar la pepita de la uva.