Este pueblo

− ¿Dónde queda esto? −

− Nadie lo sabe. −

− ¿Y cómo llegamos hasta acá? −

− Nos trajo el viento. −

− Pero si aquí ni ventea. −

− Pero venteaba. −

− ¿Y entonces? −

− ¿Qué? −

− ¿Por qué ya no ventea? −

− Supongo que el viento llegaba hasta allí atrasito no más. −

− Y pa´ donde es atrasito. −

− Ya nadie lo recuerda. −

− ¿Es extraño no crees? −

− Es, y nada más se necesita para que sea posible, era previsible. −

− Sabías que íbamos a llegar acá. −

− ¿A dónde? −

− Pues acá. −

− No, no sabía que veníamos. −

− Y de dónde saliste. −

− De casa. −

− ¿Dónde queda? −

− Hace mucho que no pienso en eso, en otro lugar supongo. −

− Supones, no sabés dónde quedaba tu casa. −

− Ahora esta es la casa. −

− Pero cómo puede ser la casa un lugar que no sabes dónde queda, como ir o volver. −

− No es necesario porque siempre estamos aquí, para saber donde estás necesitas conocer otro lugar, es imposible decirlo si no hay un punto de referencia y aquí como veras ya no existe ninguno. −

− Pues yo si recuerdo. −

− Ah sí. −

− Qué recuerdas. −

− Que había otros lugares. −

− Menciónalos. −

− Qué sentido tendría, no los recuerdas. −

− Ves, estás aquí y es lo único que importa. −

− ¿Aquí es donde? −

− Aquí es aquí, no importa el allá ni el allí, existe solo el aquí. −

− Me gustaría verte para saber si te burlas de mí o si de verdad estás tan desahuciado. −

− Verme, jum también me gustaría verme, ya no recuerdo rostros, solo voces, y cuando digo solo voces es que no recuerdo haber sido algo distinto a una voz. −

− Bueno eso explica por qué nunca te callas. −

− Esta es la primera vez que hablo contigo. −

− No, no lo es y siempre dices lo mismo. −

− Me refiero a esta versión de ti. −

− Siempre dices eso también, no te entiendo. −

− No tienes por qué hacerlo. −

− Pero lo necesito. −

− No, no lo necesitas. −

− Pero si no te entiendo cómo puedo reconocerte. −

− Por mi voz. −

− Pero es que no dices nada, tienes sonido, pero no dices nunca nada. −

− Es que nada más necesito. −

− Claro que necesitas algo más. −

− ¿Qué por ejemplo?, dame un ejemplo. −

− Para qué, si tú tampoco sabes quién eres. −

− Claro que lo sé. −

− Dime. −

− No tiene sentido porque no lo entenderías. −

− Tendría más sentido aún, conocería algo nuevo. −

− Sería lo primero que conocerías. −

− Más importante aún. −

− No puede ser importante, no recuerdas nada de lo que lo era. −

− Explícame. −

− No puedo. −

− ¿No lo recuerdas? −

− No es eso, es que no tienes cómo entenderlo. −

− ¿Por qué lo dices? −

− Ya te lo expliqué, necesitas conocer algo más para poder saber lo que algo es, a través de la aceptación de que esto no es aquello. −

− ¿Y eso? −

− ¿Eso qué? −

− ¿Es esto aquello? −

− ¿A qué te refieres? −

− No sé, creí que tal vez tú podrías darme una respuesta. −

− Podría si supiera lo que preguntas. −

− … sí, quizá tienes razón. −

***

− Dijo algo. −

− Sí. –

− ¿Algo con sentido, crees que lo sepa? –

− Ah no, nunca lo hace. No tiene ni idea de dónde está, ni de dónde viene. −

− ¿Cómo fue que llegó? −

− En un ataque de histeria, creía estar olvidando algo. −

− Pues razón tenía. −

− Sí, pero nunca supimos qué, todo quizá. −

− Pero recuerda hablar, o algo así. −

− Sí, algo así. −

− ¿Son todos así? −

− No, en este pueblo no sabemos realmente nada de nadie −

− Podría ser amnesia, podría ser algo. −

− ¿Ese?, ¿alguno de estos?, deliras, en este muladar nadie fue nunca nada, ese es el problema. −

− Y entonces que hacemos aquí. −

− No sé, supongo que es nuestro pueblo ahora. −

− ¿Y de qué nos sirve? −

− Su pongo que para tener algo. −

− Algo, ¿este pueblo? −

− Sí, este pueblo que todo lo olvida es nuestro. −

− Y si le ponemos nombre. −

− Buena idea. −

− ¿Y ? −

− Ah sí el nombre, Alzheimer −

Una chica divertida

Me divierte siempre, en una mujer, encontrar a la que se viste con su propia piel, a pesar del dolor, del olor y del sabor; la que se masturba, la que no me necesita. Es un afrodisíaco, un placer, sentirse elegido. No sé, podrías decir que me gustan las que perfectamente podrían dejarme pasar de largo, las que no se apegan, las que saben que sin mí habrá otro día…

—¡Qué disparates dices tío! Una mujer está hecha para ser follada, nada más importa —respondería Jerry, un moreno de pelo largo y ensortijado al que la vida solo le palpitaba en la verga.

—Pulsiones, hombre, pulsiones. La vida responde a pulsiones. La monogamia y la selectividad son mariconadas dignas solo de afeminados. Gente despreciable, con gustos blandos. De una mujer no importan más que dos cosas: que no pese más que tú, siempre y cuando no mida menos que tú, porque si una pigmea pesa lo que tú pesas, no es una mujer, es una bomba. Y dos, que no esté menstruando.

Lo decía siempre con la cabeza en alto. En verdad así lo creía. Y sí, era un follador. Si pudiéramos describir a las personas por sus pasiones, la de Jerry era follar. No la música, a pesar de que tocaba bien la guitarra; no el dinero, aunque fuera un buen corredor de bolsa. Únicamente follar.

Por eso le divertían nuestros encuentros. No entendía cómo podía perderme un polvo por corregir una falta ortográfica. —Un hombre lo soporta todo con tal de follar. Un follador es un cazador —decía.

—Nada importaba más que la verga empapada y los gemidos, los jadeos. Que un buen follón lo vale todo. Hay que follarlas a todas. Follar es poder, y el poder es para poder, así que hay que follar porque se puede y mientras se pueda.

Aunque hablara de poder, él solo pensaba en follar. —El poder no existe, no es definible. Pero una vagina empapada, húmeda, caliente, tiene cuerpo, olor, sabor, temperatura. No es un concepto, es un coño. Un sexo dispuesto y perfecto. El gemido tiene sonido, y el cuerpo, temblores.

Lo tuyo y tus miedos es fragilidad, falta de carácter. Tu temor es casi mariconada. Tus libros son fríos, tus ideas absurdas. Pero un coño, es un coño. Y aún así, bien podrías pensar lo que pensás y follar, tío.

Quizá Jerry tenga razón, pero esa ley es solo suya. El sexo, en general, me parece divertido siempre y cuando sea deseable. El sexo es deseo. Su importancia, sin embargo, es relativa. Pero tiene razón en algo: sin folle no hay nada. Con cualquier mujer… puede gustarte cómo piensa, pero debe gustarte cómo folle, cómo hable, pero aún más cómo gime y jadea. Porque un cuerpo sin deseo es solo fábrica de excrementos. Nada más.

Jummm. Sonrío. La mesera es una chica interesante, me regala cigarros. ¿Querrá ser follada? Se ve que es una chica divertida. De esas que dejan la luz encendida y piensan: disfrutá del hembrón que te estás follando. De esas que, cuando se masturba, el placer no lo obtiene del vibrador, sino de imaginar el placer que debería sentir aquel en quien piensa que disfrutaría follarla. Su placer, entonces, es el de imaginar el placer que siente quien tiene la fortuna de verla indomable, moviéndose a un ritmo frenético. Sus gemidos vienen de sentir el gemido ajeno. Su orgullo es su sexo.

Seguro, grita su rostro. Tiene cara de haber visto tanto porno como yo, y de disfrutarlo de la misma manera. De masturbarse frente a un espejo, no para verse, sino para ensayar sus expresiones frente a él. Cómo puede provocar más, evocar más. Es una perrita en celo, una puta que merece y necesita ser follada. Me la pone dura solo verla. Jerry estaría orgulloso. Soy un animal igual que él. Y mi debilidad son ellas, las chicas divertidas, de las que no se guardan nada, de esas que en la primera noche la viven como si fuera la última, al igual que la segunda, y la tercera.

Sí, Jerry estaría orgulloso. No dejo de imaginarla desnuda. No dejo de imaginar su boca entreabierta dejando escapar un gemido entrecortado, su voz pidiendo más, sus orgasmos egoístas y al mismo tiempo generosos. Se viene para provocar más placer. Porque, como ya dije, ella es de las que no te necesitan, de las que te ven y dicen: me lo quiero comer, sin pensar en quiero tenerlo junto a mí; pero que, si decide quedarse, no lo hace porque necesite quedarse.

Una pulsión, diría Jerry. Una pulsión. La vida es una pulsión. Y sí, es una pulsión. La de ella, la de su sexo, la que me dice que sí, que ella es una chica divertida, con una selva tropical jugosa y pegajosa, un mar de fluidos, una sensación térmica que quema. Ah… debería pedirle la cuenta o un beso… ¿La cuenta, un beso o quizá su teléfono?

Significados

−No es verdad−

−¿Qué cosa?−

−Eso de que a nadie le gustan los diccionarios, bueno, no, eso no es del todo cierto, más bien podríamos decir: ya a nadie le gustan los diccionarios, aún así, esta declaración también sería falsa, más precisa sería, a los pocos a quienes aún les gustan los diccionarios suelen tener la mala suerte de no encontrarse, y así con su pasión alfabética buscan de la a la z las palabras que les permitan justificar su tristeza por la falta de pasión por los significados. –

−Podría ser cierto pero y cuál es la diferencia−

−Toda, porque no es lo mismo que des por sentada que sos la única, la elegida, líder de una cruzada sin soldados, la cursi, la romántica…−

−¿y qué tiene de malo? –

−¿De malo?, nada, solo que es mentira y viniendo de una persona que está proclamando el amor por más que las palabras, sino la esencia misma de las palabras, su paladín y defensora, pues esperaría uno un poco más de coherencia−

−la coherencia no puede ir contra la fuerza expresiva y las definiciones tácitas−

−De verdad crees que la fuerza expresiva es más fuerte que la verdad, o que una mentira es tan débil−

−Pues funciona cuando se fingen los orgasmos−

−Qué tienen que ver los orgasmos en todo esto−

−Los seguís fingiendo y no se lo has dicho a Marlos−

−Para qué voy a decírselo, es incapaz de generar uno, y además eso no tiene nada que ver con las palabras−

−Con las palabras menos, si la virilidad le mengua, en los pensamientos no llega muy lejos tampoco, porque en la cama, ha tenido sus días, pero en el púlpito, sus intervenciones no llegan ni a una erección, es célibe en el aplauso, no es capaz de incendiar ni un alma, el pobre no solo no enciende, es más ni brilla, pero y eso qué importa, estamos hablando de las palabras−

−Vos sabes que las palabras, no son más que palabras, representaciones semánticas de ideas, emociones, que a veces si se ponen en el orden adecuado generan una cadencia agraciada y que si además estas se conocen, pueden moldearse, adquirir resistencia, color… vos sabes que las palabras no son tan importantes y que no siempre dicen lo que quieren decirse−

−Ahora estás diciendo entonces que yo de lo que quiero hablar es de la impotencia del…−

−No te atrevés ni a nombrarlo, o capaz y querés llamarlo de otra forma, déjate llevar que son solo palabras−

−Del enano ese−

−Bien muy bien, pero aclaremos algo, yo, yo no puedo querer nada, pero sé lo que vos querés, soñás con una verga de verdad, una que haga sentir un poco de dolor y el triple de placer, una que te haga esas pequeñas cortaditas que arden pero que te recuerdan los gemidos y los jadeos… esas que te humedecen, que te hagan olvidar por un rato que sentís que no vale la pena, porque para ser claras, y poner los puntos sobre las ies, vos podés soportar solo un mal a la vez, y podes dejar pasar a un impedido mental o a un impotente, pero nunca a ambos, la falta de consideración intelectual y sexual solo puede ser superada por la falta de consideración económica−

−Pará, pará, puede oírnos−

−Creo que quieres que te oiga, sino por qué más estaríamos teniendo esta conversación−

−Por que necesitaba decírselo en voz alta a alguien, a algo, porque las palabras, son más, mucho más que solo palabras, son decisiones−

Dijo ella mientras dejaba los títeres en el suelo, mientras en el estómago se le formaba un nudo de rabia, un nudo de llanto, un nudo de mierda, sabía lo que significaba todo lo que había dicho, sabía que iba a quedarse sola de nuevo, y sabía además que el siguiente, si había un siguiente, sería el que pudiera levantar la verga y sino por lo menos, un libro, por lo menos una idea, claro una buena, una buena verga, un buen libro y una buena idea, sonrió para ella, las palabras si son más que palabras, son significados y con esa idea caminó hasta la ventana donde encendió un cigarrillo y fumó su noche.

Dios es un espejo

Dios hizo un trabajo mediocre hick, Pensaba Julián mientras sostenía su trago. El cuerpo es un instrumento, frágil, incómodo. Su trabajo no vale más que el de un mecánico o el de un vidriero, se quiebra con tanta facilidad que no merece ser alabado.

-Mirá Juan el corazón late 100.800 veces al día, glóbulos rojos, glóbulos blancos, encimas, cada pálpito lleva al cuerpo todo lo que necesitamos para vivir, y en cada pálpito también lleva nuestras emociones. Pero fue incapaz de evitar que el licor llegara al cerebro que nos nubla la mente, y si somos su obra, su creación, a su imagen y semejanza… es porque dios bebe pecados, se embriaga con nuestras penas, con nuestras miserias, dios también es un alcohólico.

Es por eso que somos así, vulnerables, arena en los dedos, licor en su mano, el mundo es su cava, camina por sus interminables pasillos tocando las botellas que son nuestros corazones, nuestras dudas y de repente dice:

uh cosecha del 87, Medellín, sangre joven, sabor a café, obsesión literaria, aroma pacífico, crecido en primavera, maridaje perfecto para las culpas y las derrotas… y plasssss se sampa media botella de un golpe… qué sabor, qué cuerpo, adobado con lágrimas y arrepentimientos… se le hace a uno agua la boca.

Luego nos deja en la estantería y espera a que nuestros dolores le hagan refill a su botella, a nuestros cuerpos, dios bebe de mi boca, y saborea mis pecados, tan culpable de ellos como yo.-

La tesis había silenciado la barra, el bar, la música de fondo acompañaba la noche de manera tímida y al igual de cómo estaba embotado el bar en la discusión, estaban embotados los borrachos en su trago y entonces Andrés revolvió el silencio:

-Jajajajajaja estalló en una carcajada, creo que estás muy borracho, estás llenó de culpas y trago, tenés que entender Julián que nada en esta vida se hace para quedar intacto, que los límites, los miedos y las culpas son diferentes para cada cuerpo, si dios ama el licor de nuestros pecados, no bebería botellas como un alcohólico atolondrado, tendría que beber coktails, sabría combinar los sabores, pensá por ejemplo una copa de adulterio, un vaso de lujuria, agitado, luego granizado y coronado por una rodajita de orgullo y miedo.-

-Vos decís eso por vanidad- interrumpió Juan al barman, y continuó -vos necesitás que dios sea un seleccionador consciente, porque es lo que vos haces, pero un verdadero amante del licor, bebe para no estar solo, porque incluso cuando está solo se siente acompañado de su propio pasado- y añadió servime lo de siempre.

La discusión crecía y los argumentos flaqueaban, todos los borrachos y los emborrachadores, exponían sus creencias, la teología de un alcohólico es algo que desborda en la literatura en algún momento y en una mesa una chica soberbia sonreía.

-Vos, vos que pensás que no haces sino reírte-, dijo el borracho que había comenzado con la discusión que como todo borracho en algún punto aunque acompañado por sus miedos se siente solo contra el mundo.

-Yo, creo que dios es un espejo, una idea que construimos para poder estar a salvo de nuestras decisiones y de nosotros mismos, para mí dios es un ladrón de ideas, y por eso estoy aquí, escribiendo un cuento.- y añadió, esta ronda va por mi cuenta chicos ah y a mí tráeme un cafecito.

Contra todos

Cierro los ojos y cuento: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez… lo hago mientras respiro pausadamente, mientras me quito los lentes y llevo la mano a la parte superior de la nariz, la curvita de donde nace el tabique, hago presión y siento que no funciona pa’ ni mierda, que el resultado será el mismo de siempre, que la estupidez se desborda… el paternalismo se folló a Darwing pienso y entonces escucho.

−Ana, ana, te estamos esperando−

Esa voz solo lo empeora todo, esa voz podría ser perfectamente la causa de todo, tiene ese falso sonsonete de niña bien, pero gangoso, ese osea que no suena a cuna de oro sino a un arribismo impostado, a una imitación tonta de niña tonta

−Ay Ana, linda, estás bien, muñe, me regalas un vasito con agua para Ani porfi−

Levanto la mano y rechazo todo, pido que continúen, intento decirles que no me pasa nada, pero la verdad es que me pasa todo, intento comprender cuanta autoestima tiene uno que tener para estar tan ciego, para no darse cuenta que la ingenuidad después de los quince años es güevonada, y mi problema no es con ella como luce, ni como habla, ni siquiera en lo básico de su pensamiento o en lo simple de sus necesidades, es que en sí ella es un producto y eso es lo que me genera estas ganas increíbles de eliminar la carta aprobada el 10 de diciembre de 1948 o por lo menos ponerle un requisito, alterar ese preámbulo y que diga: Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana; se le reconocerán a todos quienes demuestren coherencia y convicción en su accionar como individuo reflexivo.

Una sonrisa se me escapa, quizá en medio de la reunión se interprete como que todo está bien, pero no sonrío porque todo esté bien, me sonrío porque la idea me hace reír, la cultura impuesta por decreto es tan horrible como cualquier otra medida hecha a la fuerza, pero es que a esta le faltaron correctivos, y yo ya no estoy para andar soportando la incapacidad ignorada, es decir, no soporto es el autoconvencimiento sin argumentos, ni los títulos porque esos la verdad es que lo único que necesitan es de un poco de paciencia y disposición, el Ministerio ya no deja echar a los malos estudiantes, ni a los que roban, a los docentes los evalúan por número de estudiantes que ganan los cursos y se les responsabiliza del aprendizaje, como si ellos pudieran enseñar ganas, como si no tuvieran que lidiar con el producto de la frustración, porque si de algo es producto ella es de la frustración, se nota que en la universidad un profesor o profesora dijo, ay con tal de no verla… que se vaya, que en la escuela alguna o alguno lloró de impotencia.

La reunión continúa y ella sigue hablando, −Gordi, genial, pues a ver, es que es verdad, porque mi perrita cinnamon− otra vez hablando de ella, qué necesidad, pienso, y pienso, será que fue la hermana menor en una casa donde todos hacían todo bien, que necesita amor, comprensión y ternura… sonrío de nuevo, la reunión avanza sin mí, una de las cosas que más me molesta realmente es que saca lo peor de mí, me hace sentir como una fascista, como una camandulera y si hay algo que me moleste es eso, porque en general no soporto los generales, ni los coroneles, ni los curas, pero conocerla me ayuda a entenderlos, es que provoca… lo peor es que todo está tan normalizado y normatizado que ahora resulta que no, que pues como, que a ella hay que entenderla, que si la echo entonces soy una mujer que no apoya la causa, pero es que la causa de que haya opresión es que existan más como ella, sin carácter, sin comprensión de la realidad, sin, sin ovarios, para usar una de esas frases que nos hemos adjudicado.

Eso, eso es lo que más odio, ella me hace incluso antifeminista, no puedo decirle que es tonta porque cómo se me ocurre, saltaría el mundo a decirme que no, que pues cómo, que a ella hay que respetarla y valorarla solo por ser mujer, pero mi problema no es que ella sea mujer, mi problema es que es tonta, y lo peor es que el problema se expande, igual pasa con los afrodescendientes, los gay, las lesbianas, los creyentes… a nadie, a ninguno, a ninguna habría que respetarlo solo por su sexualidad, género, deidad a la que adora o color, el asistencialismo acabó con la meritocracia, nadie debería ser celebrado solo por existir.

−Ani, ¿estás de acuerdo?−

−No, con nada.−

Residencia

—Tenés que dejar de tomar así Juan, el hígado no te va a aguantar—

—Te equivocas Andrea, mientras que tenga algo para dar el conteo no va a llegar a 10, me voy a volver a parar antes de que suene la campana—

—Otra vez con esa mierda del boxeo, vos sos escritor, no boxeador, las letras no se las sacas a las botellas, ni a la putas, las letras nacen de la observación y con esa mirada borracha y difusa no podes ni escribir tu nombre—

—Yo no quiero escribir mi nombre si no hay fuerza en él, y para ver si es fuerte hay que probarlo… De vez en cuando hay que salir a buscar los problemas, si te quedas quieto, si te quitas los guantes y esperas en la esquina del cuadrilátero, si llegas a sentirte cómodo y olvidas lo que es un golpe a la quijada, un gancho en la costillas, estás muerto, es así de simple. Hay que llevarlo a probar su valía, su dignidad, hay que acorralarse contra las cuerdas y golpearlo con todo lo que se atraviese, hasta quedar hecho añicos, hasta sangrar, es justo y necesario—.

—A mí me lo decís, a mí, vos no tenés consideración ni conciencia, yo tiro todos los días mi cuerpo al ring, a vos por lo menos el alcohol te borra todo recuerdo de tu noche, te queda el dolor, el sudor, los moretones, pero a mí me quedan los recuerdos, soy yo quien te saca de las camas de las otras putas, soy yo quien te veo con vómito en el pelo, soy yo la que he creído que te me vas a desangrar entre las manos y vos crees que a mí me tenés que explicar eso—

—Cortá con el melodrama, si no querés más esta realidad, cámbiala, lárgate, déjame solo, pero yo ya te lo dije, yo solo puedo sacarle letras a la vida cuando estoy destrozado, cuando el dolor me sabe y me huele, no se puede fingir, en mi profesión no, si alguien se da cuenta de que un verso miente, que como escritor no sé cuanto mide el miedo, cuánto pesa el tiempo, a qué sabe el dolor… no tendría ningún presente, destruirán mi pasado y créeme, no quedaría ningún futuro—.

—¿Futuro, pasado, presente?, vos solo no tenés nada de eso, a vos te pesan las manos para escribir y corres a meter la cabeza en alcohol para terminar esa media novela que tenés metida entre la garganta, pero no te das cuenta que la otra mitad nunca la vas a poder sacar, porque sos así, mediocre, porque estás lleno de excusa y de mierda, de miedos, tengo razón, esa imagen sos vos, ese hombre medio difuso que en las mañanas prefiere ver su reflejo en vómito, que en un espejo, ese sos vos—

—¿Sabés porque volves igual siempre no, donde este mediocre que se arrastra por las calles?, ¿lo tenés claro no?, en una buena noche vos te podes coger 10 hombres más bellos que yo, incluso y aunque es poco posible a hombres mejores dotados que yo, pero todos tienen asco, de vos de la vida, vos volvés a mí por lo mismo que yo vuelvo a las calles en busca de mis letras, porque sé que la única puta impagable es la vida, con mi puta suerte, con mi puta vida, con mis putas ganas de verte gritar, sabés bien que yo no tengo asco, porque estoy vivo, y que es este viejo de mierda el que te compensa los orgasmos que fingís cada noche, ahora deja de joder, vení acá a la cama, dame de beber de tu entrepierna antes que la resaca me mate, chupámela y extraé el veneno que me está arruinando el hígado, y sudemos este disgusto, necesito escribir un verso antes de dormir, así sea con mi semen sobre tus tetas—

Aberraciones

Para gustarle a Gabriel bastaba con que la mujer tuviera dos tetas, un culo y un coño, si tenía pelo negro y una boca de labios gruesos le era indiferente a si era rubia y de boca delgada, eso sí, ayudaba si contaba con una sonrisa pícara y no le molestaban que el rostro antes que bello fuera endemoniadamente sexy.

No había mujer perfecta, él lo sabía, por eso le gustaban por partes, las tetas regordetas lo atraían, redondas, jugosas, de esas que no solo abarcan el pecho, que se escapan por los costados, esas le provocaba olerlas y morderlas, bañarlas en semen… también le gustaban los pies, las uñas arregladas, dedos proporcionados ni muy largos ni delgados, le encantaba masturbarse con ellos, descargarse en ellos y luego lamerlos.

El cabello le gustaba largo para halarlo, para enredarlo en sus dedos mientras penetraba con fuerza un coño empapado, esos coños le gustaban de dos formas, rasurados o con un puñado de vello que pudiera halar mientras lo devoraba con la boca o mientras lo penetraba con su miembro tieso.

Adoraba los traseros, tomarlos a nalgadas, poner las mujeres boca abajo, sujetar las manos con una de las suyas y empujar su miembro de un solo tirón dentro de ellas, le excitaba sentirse poderoso, arrancar en gritos mudos halagos e insultos, creía dominar el juego con facilidad.

Y entonces en la multitud la divisó, era pequeña, parecía carente de malos pensamientos, ah pero los había, en sus ojos brilla con fuego propio la lujuria, ella era tentadora y a la distancia lucía inmóvil y letal, sabía que desearía cogerla para arrancar de sus labios gemidos y jadeos…

Contrario a lo que esperaba, ella caminó hacia él.

−Te he visto a menudo aquí, te he escuchado, he reído con tus bromas y me has hecho mojar la entrepierna al escuchar de manera furtiva tus conversaciones, hoy quiero que pruebes lo que me has hecho sentir−

Estaba mudo, no sabía si había imaginado las palabras que habían salido de esa pequeña y sucia boca, así que preguntó:

−¿Segura que es a mí a quién buscas?, no aprecio mucho las bromas que me dejan con una erección entre las manos−

Ella rió por lo bajo y contestó −Estoy segura, no es casualidad que lleve tacones y una falda, que traiga las tetas desnudas bajo la camisa, ni el coño al aire libre. ¿Sabes?, no aprecio mucho el frío, aunque el roce me excita−

Pese a su declaración, su osadía no era su mejor arma. Su mejor secreto, es su aroma, la forma como su cuerpo olía haría que las piernas te tiemblen, que la voz se te ahogue, que la respiración te falte, a Gabriel el pantalón le restringía la erección que las palabras le habían causado, así que bebió de un golpe el trago que sostenía y dio una calada a su último cigarrillo, la tomó de la mano y empezó a descender lejos de la vista de las personas. Otro parque estaba cerca, uno silencioso, cómplice, solitario, durante el camino manoseó sus tetas, y cuando descendió se encontró con un coño húmedo y caliente.

No resistía la tentación, para su fortuna la oscuridad le favorecía, además era día de partido y tras el pitido inicial minutos atrás las calles estaban desiertas. la llevó hacia él de un jalón, la besó con fuerza y luego la giró, la tomó del cuello y presionó su rostro contra el capó de un carro, levantó la falda y entró con tanta fuerza como era posible, ella gemía, jadeaba y su respiración agitada empañaba el capó encerado sobre el que se encontraba, él apretaba sus senos, y amasaba sus nalgas con furia, la giró y nuevamente, tras subirla al capo, penetró ese pequeño coño con facilidad, subió su camisa hasta desnudar las tetas y las tomó entre sus manos, ella continuaba jadeando, y de repente le clavó las uñas en el culo y lo ayudaban a aumentar la fuerza de sus arremetidas, él tomó sus piernas levantó el tacón hasta su rostro y empezó a oler sus pies, a lamerlos, las uñas se aferraban a él con más fuerza y en un grito silencioso pero desesperado descargó su semen dentro de ella, mientras ella vibraba como en un ataque epiléptico que revelaba que al igual que él había terminado.

Lo Besó con fuerza y hasta hacerlo sangrar.

−Ha sido un placer−, dijo mientras encendía los dos cigarrillos antes de partir.

−Espero verte otro día− y caminando sin ritmo, falta de fuerzas desapareció entre las sombras.

El volvió a su parque, trago en mano, sonrió como un idiota durante toda la noche, mientras daba vueltas y vueltas a ese cuerpo endemoniado que había arrebatado de él más que un orgasmo y que había avivado sus aberraciones.

Hombre follándose a una mujer sobre el capó de un auto

Nombres

El apartamento era sofisticado y rústico, amplio, una sola pieza que te hacía sentir conquistador de todo el mundo conocido y visible, desde la cama podías llamarte terrateniente de todo el lugar, más que apropiado sin duda alguna para un soltero.

La ausencia de una comedor o de una sala transmitía la misma informalidad que siembre se buscaba en los parque y los bares, y sin duda alguna expresaba su propia visión de la vida, pragmatismo pleno, un espacio abierto, lo único encerrado aparte del baño era el cuarto, porque al pudor no hay minimalismo que lo contenga.

-Este sí es un lugar para vos- le dije sin dudarlo un segundo, y continué –aquí sí podés decirle a una mujer, bienvenida, quiero que sepas que este es el momento de las falsas promesas, y por eso quiero que te imagines con las piernas abiertas sobre esa mesa, desnuda y sobre mí en esas tres sillas, y que veas bien esa barra donde vas a tener que apoyarte mientras resistís cada embestida, cada penetración que irá cargada con deseo, con el miedo de que sea la última vez y con el terror de que quizá no lo sea. –

Sonreímos, ese sí era un apartamento de soltero, después fuimos al balcón, amplio, alargado y oscuro, servimos cerveza, prendimos un par de puchos y comenzamos a hablar.

No quedó Quijote sobre rocín en parte por mi intensión explícita y tácita dedicarme únicamente a las letras y por su apatía a la academia, Mario Mendoza, un escritor bogotano encendió las brasas…

No digan ustedes nunca que el quijote está loco, dice que le dijeron a Mario durante una clase en España, él al igual que todos aquellos que escriben son simplemente y libremente reinterpretantes de la verdad, mentirosos como diría Hernan Casciari, luego prosigue si dijeran ustedes que el quijote está loco, habría que decir y aceptar además que todo niño que juega a ser astronauta, vaquero, policía lo está… Salvo por el último niño, que pudiendo ser por lo menos Robocop elige ser un simple polizón, pudo ser detective, o superhéroe pero se contenta con la placa y el kepis, salvo por ese coincido con él, no se puede llamar al Caballero de la Triste Figura loco, o falto de juicio, cuando está claro que solo está inundado de nostalgia y voluntad.

No estudies me dice el pragmático, agarra esa plata y andate a vivir, a escribir, a ese olvido terrenal libre de cualquier ambición y desprendete del ego que quieren que te llamen por un nombre, dejá los títulos, que después de 4 años como docente de posgrado puedo jurarlo, dice él, la academia no es más que un nombre…

Batea al aire, no hay nada que romper, no hay cranck, ni plash, ni boom, ni una grieta, mirá pragmático no es el nombre, no quiero caminar sobre tapete de títulos académicos, yo quiero ir allá para conocer a otras personas con intereses literarios, con dudas literarias, aprender técnicas, recursos, estilos, yo simplemente quiero formarme mejor para escribir mejor, al carajo con los títulos, salud por su ausencia, yo no quiero que me nombren ni nombrarme… Yo solo quiero escribir.

La discusión desvaría, tiene encausada su cruzada, ni un magister más, y yo tengo clara la mía, escribir, ahogarme en este tintero mientras bebo y mientras fumo, mientras vivo, y sobretodo mientras me muero, en ese segundo preciso, ya sé que nadie es lo que lo nombran, porque todo hombre no es más que su obra.

Sabiduría popular

– ¿Vos si crees que estos manes vayan a respetar la paz?-

– No sé, ¿por qué lo decís?-

– no sé, pero es que nosotros no hemos perdido, y yo, bueno no confío mucho en ellos-

– ellos tampoco confían mucho en nosotros, y no, nosotros no hemos perdido, los únicos que pierden acá, son los que se mueren, además, yo no sé vos, pero yo estoy cansado, yo ya llené estos ríos de sangre, y sí, me sentí alegre cuando maté a los que mataron a los del pueblo, pero duró muy poco, y el resto de las muertes, ese resto de gente que nunca vi, de los que nunca oí, a los que nunca conocí… los oí llorar, rezar, antes de mandarlos pal otro lado, y ya estoy mamado de trabajar en un matadero de gente-

– pero si vos igual trabajabas en el matadero del pueblo, matar es lo tuyo-

– yo los únicos humanos que maté por elección, fue por venganza, el resto fueron órdenes, y por más que chille un cerdo, por más coces que lance una vaca, no se compara… la gente sabe y llora, llora porque no van a volver a ver a los suyos, lloran porque son hijos, padres, hermanos, porque son esposos, porque esta guerra se los roba a ellos, igualitico a como se robó a los del pueblo, a como se robó a tu familia y a la mía-

– pero por eso mismo, vos no descansaste hasta que encontraste venganza, ellos tampoco van a hacerlo, ojo por ojo y diente por diente-

– eso no es problema mío, yo estoy cansado –

– y si te matan –

– muerto también se descansa-

– y Dios, no tenés miedo de Dios –

– si existe, él es el que debe estar temblando –

– Dios, temblando por vos –

– sí, le tengo una lista grande, un montón de cosas por las que va a tener que contestar, yo estoy cansado, sí, eso es cierto, pero te juro que si yo cuando muera, llego a una reja dorada, donde un señor de barba me busca un libro y ahí mismito me dice, que no puedo pasar, me alzo otra vez en armas pero en el cielo, porque yo sí te digo una cosa, no es posible que uno pague por los pecados que a él le pertenecen-

– a él, o sea que vos decís que Dios te mandó a vengarte a este mundo… de todo se ve en la viña del señor –

– a mí no me importa a qué me haya mandado él, pero se recuerda del curita misionero que hace dos años tuvimos allá en el campamento –

– sí, claro me acuerdo de él, –

– bueno, él, fue él, el que me dijo antes de que lo matara, tú no te preocupes por mí ni por ti, nada hay en el mundo que esté fuera del plan de dios. –

– y vos le crees-

– a mí me importa muy poco, yo nunca he sido de agüeros ni de creer lo que no vea –

– como Santo Tomás-

– yo no puedo ni quiero pensar que todo esto estuvo justificado, pero te juro que si llega a existir, voy a  verlo a los ojos, y decirle que la próxima vez tenga los huevos de hacer sus cochinadas él y si aun así me culpa de algo, ahí mismito, cojo las armas y lo derroco, así como derrocamos aquí a ese hijueputa –

– Jum, mejor dicho, de las aguas mansas líbrame señor-

Se pierde


A Checho y a Tito les gustaba jugar pin pon, pero no pin pon pin pon, sino pin pon con ideas, ellos se encontraban encendían un cigarrillo y después de una o dos palabras de calentamientos servían la idea que iba a discutirse. Esta vez fue Checho quien comenzó:

— No creo en verdades, el mundo, el universo es simplemente probable, no tiene reglas sino fenómenos y no existe un dios ni muchos dioses que controlen ningún destino, y si los hay, les somos completamente indiferentes, esto quiere decir que no tienen nada preparado para  nosotros, y que pese a que estén enterados de nuestra existencia, les preocupamos menos que un gusano de guayaba a una tía de pueblo.  Es bueno tenerlo claro y saber que entonces solo hay una posibilidad para nosotros, la ausencia de cualquier sino, estamos en manos de la suerte y la verdad ni siquiera ella espera a ver si gana cuando juega con nosotros.

Por eso no entiendo tu gusto por apostar, y más cuando me decís, que hay que hacerlo para ganar; siempre he sabido que cuando se apuesta, se pierde, por lo menos la tranquilidad, por lo menos durante el tiempo en que aún gira la ruleta, o da vueltas el dado, o siguen cayendo las figuras del traga monedas, se pierde la paciencia mientras que, el dealer, quema las cartas y luego, la carta, para abrir el poker, se pierde el control y se pierde la libertad.
 
Después se gana, incluso cuando se pierde, porque ya se ha recobrado no solo el poder, sino también la esperanza, que se perderá en la siguiente apuesta de nuevo: el azar es un en sí mismo una sola probabilidad, una moneda al aire y en el tiempo en que gira todo está perdido. —
 
Tito sabía que Checho sabía que para él la apuesta nunca era una apuesta tradicional, también sabía que Checho nunca se había planteado otra forma de perder que no fuera el dinero. Y fue ahí cuando aprovechando el espacio para darle un efecto nuevo a la idea y hacer que el juego se le saliera de las manos:
 
—Uno tiene que entender Checho que el dinero no es lo único que se pierde, fíjate por ejemplo en que uno no se despecha por quedarse solo, que el duelo se hace no para sanar heridas sino para listar las pérdidas, el desamor es un control de daños, porque solo existe una única tragedia y una verdadera traición, cuando ella se va, no se va sola, y hay muchas cosas que se marchan junto a ella. —
 
Checho abrió grande los ojos, tenía la mirada perdida, sabía que intentaba decir Tito, pero más sabía que esa bola no iba a ser fácil de contestar.
 
— No son los años, ni la ropa que nunca volverás a ver, no es el dinero que gastaste, ni el orgullo herido de saber que no sos vos el que la hace gemir, no es el quizá nunca volver a verla entrecerrar los párpados y blanquear la mirada, no, no es el que no volverá a humedecerte el sexo, ni los labios, no, el dolor, el daño, la ausencia es la de aquellas cosas que dejarán de ser tuyas. Te darás cuenta que tú canción, ahora es su canción, que no podrás volver a dedicarla que el solo pensarlo te hará sentir como un farsante, esa canción ya no es tuya para compartirla, ni podrás pensar en los versos de tu poema favorito, porque ahora ella lo recita, siendo sinceros Checho, no es ni siquiera el hecho de que ella las escuche, o los conozca, es que han perdido su fuero sagrado, no es por ella Checho, es simplemente que al igual que ella, ya no son tuyos, ni los cuentos, ni las notas, ni los versos, ni la película que solo a ti te gustaba desde un comienzo posiblemente, todo lo que fue ya no es tuyo —
 
Tito lanzo la moneda al aire y repitió las palabras que Checho ya conocía:
 
—El azar es una moneda al aire, una probabilidad y por el tiempo que gira todo está perdido—
 
Intentó defenderse —Pero volverá a estar en mi mano—
 
Pero era en vano —Sí y volverás a lanzarla—