Sin esperanza

─Estás raro hoy─

─Sí, lo sé─

─Pasó algo ayer─

─Sí y no, no es lo que piensas─

─¿Entonces?─

─¿Por qué estoy raro?─

─Sí─

─Por que el mundo cambió─

─De la noche a la mañana─

─No, ni siquiera tuvo que amanecer, bastó un minuto durante la noche─

─De qué estás hablando, qué tuviste una rvelación, Ya no me querés más─

─No tiene nada que ver con vos, o con mi cariño con vos, y entendé de una buena vez que no todo mi mundo sos vos, sabes que te necesito acá a mi lado, no te lo tomés así por favor, no ahora.─

─Entonces qué fue─ dijo ella con los ojos aguados, la voz dolida y el corazón en la boca.

─Recordé algo─ dijo él con los ojos llorosos, la voz dolida y el corazón en la boca

─Qué cosa─

─Qué nada va a estar bien─

─Cómo así─ Respondió ella con la voz angustiada, con la mirada rota, me lo prometiste ayer, lo acusaban sus ojos, ayer me juraste que todo iba a estar bien, la alegría y la esperanza se le transformaban ahora en rabia y angustia, ─lo prometiste─ casi susurró mientras escondía sus lágrimas.─

─Lo sé, pero no quiero mentirte─ Dijo él que pudo escucharla entre sus sollozos, ─Pero aunque todo vaya mal seguiré aquí, y lo seguiremos intentando, pero es mentira que todo vaya a estar bien, nada nunca lo está, lo sé desde los 12 años, solo que lo había olvidado, lo he recordado justo antes de dormir y no he podido dormir al recordarlo. Mi padre estaba en casa, él siempre generó en mí esa sensación que tuviste ayer, que todo iba a estar bien, que mientras que él estuviera ahí éramos inmortales, invencibles.

─Pero lo suyo fue cáncer─

─No hablo de su muerte, papá no murió a mis 12 y lo sabes, fue algo más, fue como todas las cosas en la vida, al menos como todas las importantes, algo sumamente simple, el viejo había vuelto antes, mucho antes de uno de sus viajes, nadie lo esperaba y aunque llegó sonriente y cargado de regalos intuí que no era normal por la cara de sorpresa de los demás, mis sospechas guardaron silencio con los regalos, estaba feliz de verlo y las razones no importaban pensé─

─Pero sí importaron─ lo interrumpió ella tratando de adivinar lo que seguí

─Sí, lo hicieron, a papá el mundo acaba de cambiarle, y a mí con él, esa noche, no hubo discusiones ni preguntas, no descubrí lo que pasó debido a una discusión o altercado, fue peor, iba rumbo al baño y en medio de la oscuridad, de la noche y el desconcierto que siempre habita en un recién levantado algo me perturbo, a los 12 años si algo se conoce bien es el miedo y sus efectos, y en medio del silencio abrumador de la madrugada, los gritos de mi padre me turbaron, corrí pero no tuve el valor de verlo, lo escuchaba sollozar, como un niño muerto de miedo, como un hermano si yo hubiera tenido un hermano menor, y entonces el telón se cayó, la vida se quedó sin suelo. Nada va a estar bien, no puedo prometerte eso, desde ese día sé que toda esperanza es falsa, pero hay coraje, y con coraje hay con qué hacerle frente a todo, las cosas van a ponerse feas, nos va a tocar pelear con uñas y dientes.

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