De tripas corazón

Mira afuera atravesando la pantalla del computador que se le atraviesa, está soleado, el verde de los árboles está encendido, vivo, juguetón, los rayitos además le dicen que es uno de esos días que generalmente se reconocen como buenos días, el cielo no tiene nubes y el azul clarito se expande; no le gusta, de eso tan bueno no dan tanto, piensa, el calor ha estado insoportable y venimos de una temporada de lluvias… eso hace que la tierra tiemble, dicen, pero no les cree porque las personas que dicen eso también solían decir que si uno se tiraba a un charco en Semana Santa se convertía en pescado, las mismas dicen amar al prójimo siempre que sea de derecha y vaya a misa, que no sea gay, ni esté divorciado, que no sea negro, ni indio, ni mulato, esas gentes que dicen hacer todo lo que su dios les dijo menos amar al prójimo, de esos aporofóbicos que dan al pobre solo para recordar que tienen el poder de ayudar olvidando que tienen es el deber de hacerlo.

Necesita un café oscurito, del color de sus ideas y pensamientos, amarguito como la realidad en la que piensa, algo para sacarse el mal sabor de boca que le producen los inoportunos y los insensatos, tan poquito humanos y, por desgracia, tantos humanos así hacen que cualquier día no sea un buen día; mientras el café se muele piensa en cómo carajos se dice que se vive tan bien en un lugar donde todo parece estar mal, las prioridades, la gente… el aroma del café molido lo saca de su mal rato, por lo menos hay buen café, piensa, eso es importante, piensa mientras su gato le juega entre las piernas, de a poco la cabeza se le desenreda, no es la música la que calma a las bestias, son los ronroneos, piensa mientras mide el café, mientras lo prensa y lo asegura a la máquina, mientras sirve el agua y la deja caer en un hilito transparente, mientras gira hacia él la palanca… dependemos tanto de las cosas cotidianas para sobrevivir a las cosas cotidianas, piensa finalmente con una apatía tan felina como la de su gato frente a sus problemas, mientras lo ve dar vuelcos sobre su cabeza y ofrecerle panza para ser acariciado; no puede resistirse a una invitación tan directa y se sienta a su lado para acariciarlo mientras espera que el agua caliente recorra con cierta presión el café molido y salga cargada de vida en su taza, tiene poco y eso hoy es mucho.

Mientras haya café, piensa, mientras la comida sepa bien, mientras haya agallas y orgullo, mientras haya hambre, piensa, mientras uno sienta que el pecho se le comprima, mientras haya rabia e indignación, mientras haya algo que haga que las manos no dejen de escarbar, mientras que no las paren las llagas, mientras haya dolores ajenos que duelan como propios o que por lo menos pueda uno imaginarse, mientras que las lágrimas sean de frustración y de rabia, mientras que duela y porque duele este pueblo sabe cómo salir adelante a pesar de sí mismo, es así siempre, tercos desde chiquitos, metiendo la cabeza sin pensar mucho en nada, por donde pasa la cabeza pasa el cuerpo, nos decían mientras llorábamos asustados al sentir barras de hierro aprisionándonos el cuello o un túnel apretarnos un poco los hombros… fue cierto siempre, salimos al otro lado, un poco tallados y maltratados, pero siempre salimos al otro lado, a pesar de ellos, a pesar de nosotros y de los otros, cierra los ojos un momento, recibe un rayito de sol que se cuela por una ventana igual que su gato, disfruta su calidez, su suerte, a pesar de todo y todos hay buen café, por lo menos hoy.

La cafetera deja de gotear, sirve y deja reposar un momento, piensa en todas las veces que ha tenido que ser fuerte, en la soledad que lo acompaña, en las veces que le dijeron que no, que no había con qué, que no alcanzaba, que en la casa había sopa, que no se podía, piensa en las noches de angustia mientras que los tiros silenciaban las calles, en los pueblos tomados, derrumbados, en el barro, en la sangre, en las bombas, piensa en todas las veces que se ha caído este pueblo, bebe el café… se pone las botas, aún hay escombros por recoger, aún hay mascotas por encontrar, aún hay gente que ayudar, hoy hay que seguir haciendo de tripas corazón.

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