Ecos

Cuando camina cada paso resuena, y eso la hace sonreír, muchos años caminó en silencio, fuera de foco y de escena, sabía pasar desapercibida, pero no le gustaba, sin embargo era más fácil hacerlo que asumir lo que conllevaría hacerse pública, no lo sabía, ni lo entendía, pero era algo que intuía, que dar un paso al frente es adictivo, que tener una visión exige compromiso, fue en un café y como canta Fito que se vieron por casualidad, era un poco verse a un espejo, un tipo frío y aburrido sobre los que cantaba Maná, lo reconoció con facilidad en medio del bullicio porque estaba en lugar que ella hubiera elegido, sentada en la posición que ella hubiera escogido… eso fue devastador, ella era una tipa igual de fría y aburrida, se acercó a él con una pregunta de la cuál ya sabía la respuesta:  ¿No te cansa un poco estar siempre en la parte de atrás de la foto, que tu risa nunca sea una carcajada, no te duele un poco estar en silencio?

Él la miró, trató de encontrarle sentido a la pregunta, la vio bien, vestida para no ser vista, su tono de voz, igual, ella había aprendido a no estar presente para todos, a no ser recordada, a caminar con cautela y pasar desapercibida, aunque su pregunta había quebrado su papel, algo la incomodaba por dentro, y entendió que ella venía a él porque parecía ser igual a ella, en la mesa lejos de los parlantes y la pista de baile, con una naturaleza que no encajaba en el lugar, vestido para no ser ni señalado ni admirado, solo un extra de película, alguien normal, en situaciones normales, con comportamientos normales, si le preguntaras que música oye diría de todo un poco, que qué le gusta hacer, diría que salir y conocer lugares… así lucía, pero no era lo que había… la vio triste así que decidió ser honesto en su respuesta.

­—No, lo que ves no es todo lo que soy, lo que ves es lo que oculta lo que soy, lo que pienso, no me aparto solo para no mezclarme sino para poder tener privacidad querida, no es todo calma bajo el agua, yo vengo a aquí a que me vean, pero deber saber qué estás buscando para encontrarme, no trato de disimularme, simplemente soy.

­­­Ella lo escucha, pero no lo entiende, porque él puede estar en calma siendo tan ausente, tan lleno de silencios, porqué él puede sentirse bien siendo ignorado, tan extranjero en el mundo, porqué ella no puede alejarse de lo que piensa.

­—No te entiendo le dice, ¿no escondes nada entonces?

—No es eso, pero no creo que seamos los únicos que lo hacen, todos aquí escondemos algo, incluso los que bailan, siempre hay segundas intenciones, unos buscan la libertad de la que se privan a diario, otros la fantasía que nunca han cumplido, quela anhelan pero que los confronta, vos detrás de esa ropa casual esconde una mujer cansada de andar en la punta de los pies, quieres hacer ruido, pero quieres hacerlo por ti y no para que ellos te noten, en eso te equivocas, es cuando estás frente al espejo cuando quieres tocarte, sentirte, reconocerte, no aquí y para ellos, quieres ponerte una boticas con adornos de metal y que tus pasas resuenen pero no para ellos sino para escuchar tú el tintineo, con un tacón firme, ahora te confundes y crees que la libertad está en que te vean, pero la libertad está en verte a ti misma y gustarte.

Ella lo mira y asiente, la idea le gusta, pero no lo reconoce, —quizá te equivocas le dice, —quizá, le responde él, hace una pausa bebe un poco de cerveza, pero vale la pena intentar equivocarse, ella sonríe, él continúa, pero aún así, sentemos un terreno en común, ¿crees que la vida tiene sentido?

—Sí, responde ella vacilante

—Uno solo? La pregunta cala, ella lo mira y piensa, pero no responde, —Yo creo que hay dos opciones, que no lo tiene o que ninguno es el correcto, tanto ellos como nosotros escondemos algo, y no es un secreto ni algo turbio, es que ninguno sabe lo que está haciendo, y que no tiene certeza de hacerlo bien, eso hace que busquemos pares, personas que validen aquello que hacemos y en consecuencia se crean bandos, en los que se vinculan y se niegan, vos y yo por ejemplo, “solos” pero a lo lejos alguien nos ve y nos envidia, capaces de encontrar calma incluso aquí, siempre en el centro, y ambos sabemos que es mentira, pero los demás ven lo que quieren ver, yo podría estar usando un plug anal mientras hablo con vos…

—Lo estás usando? —jajajajajaja No, pero podría —Ella se ríe, yo también podría dijo ella, —Sí también podrías y tampoco lo sabría, no a ciencia cierta, y quizá hay en la multitud alguien que lo ha imaginado, pero se trata un poco de esa ausencia de seguridad, nada de lo que ves es real, quizá todos podrían estar usando un plug, y pensar que somos el único distinto que lo tiene.

—Tenés razón, dice, mientras bebé y sonríe, se siente ligera, tranquila, la pregunta no era para vos, dice, la primera pregunta era para mí le dice. —Lo pensé dice, pero es una buena pregunta y brinda con ella. Ya tienes una respuesta, —Sí, lo que decís resuena conmigo, —Y qué vas a hacer, ahora que tienes la respuesta. —Usar una boticas negras con cadenitas que hagan eco al caminar.

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