Sin esperanza

─Estás raro hoy─

─Sí, lo sé─

─Pasó algo ayer─

─Sí y no, no es lo que piensas─

─¿Entonces?─

─¿Por qué estoy raro?─

─Sí─

─Por que el mundo cambió─

─De la noche a la mañana─

─No, ni siquiera tuvo que amanecer, bastó un minuto durante la noche─

─De qué estás hablando, qué tuviste una rvelación, Ya no me querés más─

─No tiene nada que ver con vos, o con mi cariño con vos, y entendé de una buena vez que no todo mi mundo sos vos, sabes que te necesito acá a mi lado, no te lo tomés así por favor, no ahora.─

─Entonces qué fue─ dijo ella con los ojos aguados, la voz dolida y el corazón en la boca.

─Recordé algo─ dijo él con los ojos llorosos, la voz dolida y el corazón en la boca

─Qué cosa─

─Qué nada va a estar bien─

─Cómo así─ Respondió ella con la voz angustiada, con la mirada rota, me lo prometiste ayer, lo acusaban sus ojos, ayer me juraste que todo iba a estar bien, la alegría y la esperanza se le transformaban ahora en rabia y angustia, ─lo prometiste─ casi susurró mientras escondía sus lágrimas.─

─Lo sé, pero no quiero mentirte─ Dijo él que pudo escucharla entre sus sollozos, ─Pero aunque todo vaya mal seguiré aquí, y lo seguiremos intentando, pero es mentira que todo vaya a estar bien, nada nunca lo está, lo sé desde los 12 años, solo que lo había olvidado, lo he recordado justo antes de dormir y no he podido dormir al recordarlo. Mi padre estaba en casa, él siempre generó en mí esa sensación que tuviste ayer, que todo iba a estar bien, que mientras que él estuviera ahí éramos inmortales, invencibles.

─Pero lo suyo fue cáncer─

─No hablo de su muerte, papá no murió a mis 12 y lo sabes, fue algo más, fue como todas las cosas en la vida, al menos como todas las importantes, algo sumamente simple, el viejo había vuelto antes, mucho antes de uno de sus viajes, nadie lo esperaba y aunque llegó sonriente y cargado de regalos intuí que no era normal por la cara de sorpresa de los demás, mis sospechas guardaron silencio con los regalos, estaba feliz de verlo y las razones no importaban pensé─

─Pero sí importaron─ lo interrumpió ella tratando de adivinar lo que seguí

─Sí, lo hicieron, a papá el mundo acaba de cambiarle, y a mí con él, esa noche, no hubo discusiones ni preguntas, no descubrí lo que pasó debido a una discusión o altercado, fue peor, iba rumbo al baño y en medio de la oscuridad, de la noche y el desconcierto que siempre habita en un recién levantado algo me perturbo, a los 12 años si algo se conoce bien es el miedo y sus efectos, y en medio del silencio abrumador de la madrugada, los gritos de mi padre me turbaron, corrí pero no tuve el valor de verlo, lo escuchaba sollozar, como un niño muerto de miedo, como un hermano si yo hubiera tenido un hermano menor, y entonces el telón se cayó, la vida se quedó sin suelo. Nada va a estar bien, no puedo prometerte eso, desde ese día sé que toda esperanza es falsa, pero hay coraje, y con coraje hay con qué hacerle frente a todo, las cosas van a ponerse feas, nos va a tocar pelear con uñas y dientes.

Sofá-Cama

—Existe el amor como emoción independiente y el sexo como acción independiente, la felicidad puede vivir sin el amor, podes ser feliz sin amar, podes estar triste sin amar, incluso puedo amar sin sexo y tener sexo sin amor, elevo mi apuesta y te digo que lo disfruto más de esa manera—

Ella lo miraba con los ojos vacíos, cada palabra que decía le confirmaba que aquel hombre que podía despertar tantos sentimientos a través de sus cuentos no comprendía el poder ni la dimensión de los mismos, para él todos eran parte de su ficción, era eso o que tenía miedo afrontarlos, era bien o cobarde o ciego. Su reflexión le parecía tan alejada de aquel hombre de ojos abiertos y con la boca tan grande que parecía podía comerse al mundo.

No podía ser de esa manera, no podes escribir de lo que desconoces, aunque puede emularse. Entonces, era un insensato o un manipulador, no había maldad en él, pero carecía de bondad, era un tipo raro, primitivo, tan frío y racional que reducirlo a palabras se tornaba confuso.

—Vos estás un poco loco, no es nostalgia, es demencia creer que todo carece de magia al perder la novedad, tengo que decirte que desaprovechas los momentos, que no los disfrutas en su totalidad por ese miedo a perderlos, es como ver una vela consumiéndose y no alegrarse con la flama si no entristecerse con la cera que se derrama y se agota. —

Podría tener razón, pero lo creía improbable, no hay una moral que se amolde al individuo, y por ende dos personas no pueden estar bien o mal con base a ella, son diferentes, pero sus elecciones y visiones no los hacen estar acertados o equivocados, solo diferentes. ¿Era tan difícil de comprender?, era tan extraño que él, jadeante, sudoroso y después de haber disfrutado de una cama tan ardiente como había sido ese sofá se le negara el placer sentido simplemente porque pensaba que de existir otro encuentro nunca podría igualar en deseo y furia el que se había desatado…

¡No!, su visión del mundo no podía ser desacreditada simplemente porque otra fuera diferente, sin duda el encuentro era enriquecedor, y en eso estaba la magia, pero como todo truco, una vez develado el secreto, solo era una acción mecánica y repetitiva, su belleza era fatalista, la de ella esperanzadora, era solo eso, eran diferentes.

—Quédate—, —Vamos a la cama y dormí— le dijo ella al notar que sus ojos se cerraban y ver que no conseguía la siguiente erección que ella necesitaba, soñar seguro lo convertiría de nuevo en un orgasmo, recuperar sus fuerzas, era lo único que él necesitaba para acallar sus diferencias.

—No puedo— dijo él secamente, no era que no quisiera comerse de nuevo su entrepierna, no era ausencia de deseo, él había devorado su cuerpo teniendo presente que quizá nunca volvería a verlo de la misma manera, que una vez levantado el telón no podría de nuevo imaginar el tamaño o el color de sus pezones, el olor o el sabor de su coño empapado, el sonido de un jadeo o un gemido, él había lamido cada centímetro que deseaba, mordido cada rincón que le apetecía y su orgasmo era prenda de su palabra, pero para ella era insuficiente, su deseo de ser devorada una y otra vez con la misma pasión, era una demanda que estaba lejos de poder cumplir.

Había aceptado que sus diferencias no necesitaban una tregua de sábanas, él debía apartarse del camino, recorrían sentidos diferentes, se habían cruzado por casualidad y si se quedaban su encuentro podría retrasarlos, sumergirlos en una burbuja de insatisfacciones que tarde o temprano explotaría, llevándolos a los dos a sentir que todo lo sucedido o había sido mentira, o digno de arrepentimiento, y eso no lo permitiría.

Él estaba seguro de haber disfrutado el ver como al igual que la cera de la vela su esperma se desparramaba por el abdomen sudoroso de ella, y sabía que ella había disfrutado como la flama que al consumirse devora el pabilo hasta extinguirse… 

Comienza

En marcha

Las calles estaban repletas, paraguas, carteles, colores, el ambiente era confuso, quienes marchaban lo hacían felices, cada persona a su lado los hacía sentirse en lo correcto, les daba esperanza y los motivaba a seguir marchando, cada grito a su lado, cada arenga, era gasolina para sus intenciones, y sentían que todos eran iguales, les validaba la necesidad de sus demandas, cada uno pensaba lo mismo, sin saber realmente si pensaban igual.

Junto a ellos el estado, haciendo todo lo que no debería hacer el estado, temer, sentirse minoría, cuando el estado sale a la calle pierde su imponencia, sus edificios coloniales, sus amplios patios de palacio, su vasto territorio, su burocracia desaparece, la calle tiene un solo poder, la mayoría, y el estado, quienes lo conforman no quienes lo sirven son siempre minoría, por eso los apabulla lo que pasa, por eso a las marchas el estado no asiste caminando, sino detrás de los escudos.

El ambiente al otro lado era a todas luces tenso, si las arengas animan a los que marchan, a quienes las gritan pueden provocar dos estados, y eso dependerá de por qué están allí, vistiendo el uniforme que visten, algo hay que tener presente, la lucha de quienes caminan es por alcanzar más beneficios, aunque ellos ya cuentan con algunos que quienes custodian no pueden siquiera imaginar, no solo eso, ellos pueden reclamar cuando no se les cumple, pueden pedir más cuando les parece poco, pero la necesidad los ha convertido a ellos en institución y no en ciudadanos, no hay en ellos individualidad, negarse a cumplir una orden es perder el empleo, perder el empleo es perder el sustento de su familia, perder el sustento de su familia… ni pensarlo, hay que estar ahí, con el escudo frente al rostro, siendo el escudo del estado. El otro tipo de convocados tiene rabia, con todo, con todos, solo necesitan una excusa, un paso en falso, una pedrada que cuando la reciben, incluso la disfrutan, la necesitan, también por eso se quitan la armadura de plástico, se visten de aquello que odian y desde el otro lado la lanzan a sus compañeros y cuando al fin sucede todo es fiesta, pueden romper brazos, cráneos, si la multitud muerde el anzuelo y se enfurece lo suficiente, —reventar a uno de esos hijueputas.—

El estado teme, teme porque sabe que quienes marchan son escudos, saben que marcha significa movimiento, que movimiento es cambio constante de estado y temen porque si cambian los estados, el sistema que ellos dominan deja funcionar, y eso ni pensarlos, la presión es algo que el estado no le gusta sentir, cuando hay presión te toman decisiones con cabeza caliente, y caliente, caliente ya está la marcha, no hay violencia, no hay desmanes, desplazan y rechazan a los que empiezan a rayar, a los que intentan sabotearlo… están en marcha, no en pie de lucha, están en movimiento y las trincheras, las últimas trincheras son quienes divulgan, quienes cuenta, necesitan que digan aquello que a ellos les interesa que se diga, pero por cada cámara de televisión hay 100 celulares afuera y con tantos ojos viendo, a quién van a creer.

—Y entonces qué putas vamos a hacer— dijo por fin exasperado el Secretario de estado

—Dejarlos marchar, no tenemos otra opción— dijo por fin el Secretario de relaciones públicas

—Y luego qué— preguntó de nuevo el Secretario de estado

—Luego… luego veremos— contestó el Secretario admitiendo su derrota.

—Y la fuerza— volvió a preguntar el Secretario de estado

—La fuerza, la fuerza sería mal vista, no entendió nada de lo que acabo de explicarle el sociólogo, se lo explico con física entonces, una acción tiene una reacción, la segunda ley de Newton si sobre un cuerpo en movimiento (cuya masa no tiene por qué ser constante) actúa una fuerza neta: la fuerza modificará el estado de movimiento, cambiando la velocidad en módulo o dirección. En concreto, los cambios experimentados en la cantidad de movimiento de un cuerpo son proporcionales a la fuerza motriz y se desarrollan en la dirección de esta; esto es, las fuerzas son causas que producen aceleraciones en los cuerpos.— contestó el Secretario con una pedantería justificada, pues sabía que el otro secretario no entendía nada diferente a lo establecido, ni las ciencias sociales, ni las exactas, acostumbrado a mandar toda su vida, sin tener que haber estudiado o logrado nada por mérito propio había alcanzado su puesto por coincidencia, estando en el lugar adecuado en el momento adecuado, debería ser Secretario de oportunismo, de eso sí sabía.

—Vea gran guebón, yo lo único que le entendí es la orden que voy a dar, así que ya saben si esos hijueputas actúan lo revientan, déjenlos marchar, síganlos, síganlos a las casas, a las universidades, a las escuelas, sigan a esos perros, y al que se mueva fuera de lugar… la fuerza—

Esa había sido la orden, en televisión la habían dado diferente, habían dicho que respetarían la protesta, pero que cuidarían el derecho a la tranquilidad, por eso el ambiente era tenso, por eso unos avanzaban cantando y los otros esperaban con miedo, y los otros esperaban con rabia, lo único cierto es que la marcha ya había comenzado.

Raquelita Regia

La noche avanzaba en la misma medida que esa mujer se me metía en el cuerpo, ella toda aroma, toda feromona… iba invadiéndome con sus palabras, con sus risotadas estridentes y de fondo Jazz, fluido y articulado, la conversación: literatura, relaciones, posturas, ideologías, credos… las preguntas: ¿qué onda con los argentinos?, ¿placer o academia?, ¿una o dos Jarras?, ¿qué horas son?

Cerca de ella empecé a temblar a temer, a caer, el contacto con su piel tímido de mi parte fue electrificante, tenía razón pensé, si la toco con ganas me electrocuto… mientras que el estómago se hacía un paracaídas y brincaba al vacío.

Croquetas de queso, ágave con naranja, sus labios… el dedo en sus labios, sus labios mientras que habla, necesito concentrarme, sus ojos, su piel, su aroma… carajo están todas aquí… Matriushka mujeres, mujercitas, mujerzotas… Lacaniano repite, no recuerdo porqué, de nuevo estoy perdido en ella, no puedo ni recordar el nombre de Igatus Reilly… La beso ya o en un rato… carajo ya o en un rato, pero no hay forma de NO morderle la boca, prefiero caerme, estrellarme, hundirme en el intento, carajo es cuestión de tiempo, ya o en un rato.

Este maizal me embota la cabeza, caminamos por buenos aires, ella en una catedral de jazz, yo mi vereda favorita entre Borges, Cortazar y Macondo hilando mi camino a eterna cadencia, cadencia de sus piernas, de sus caderas, el corazón se me quiere salir por la boca, carajo ya o en un rato no hay más remedio.

Muñeca rusa, mujer partida, desenmascarada, me acerco más a su aroma, a su cuerpo, quiero besarle desde la punta de los pies hasta la punta de sus orejas de conejo, quiero lamerla, chuparla, morderla… estoy por perder el control, con su permiso filósofos, astrólogos y estrellas, ex amantes suyos y mías, no me aguanto más, y clavo mies labios en los suyos… repostería vegetariana lo mejor del mundo, no has probado tus labios querida, esponjosos, húmedos, tu lengua explotándote en la boca… mundo de sabores, estaré besando a todas las Matriushkas, me queda alguna por fuera, pierdo el sentido de la orientación, se me corren las gafas, me estrello contra su cuerpo, droga del amor, vos, tu cuerpo, tu lengua, droga del amor tus palabras…

La noche termina, el jazz termina, la madre ojalá esto no, no todavía.

Fondo blanco

Tomarlo todo, acabar con todo, terminarlo todo. Hasta el hastío
Don Julio

Prólogo era el nombre del lugar, pero nadie lo conocía por ese nombre, a los clientes de mi padre en su época les gustaba llamarlo Fondo Blanco pocas veces se bebía, contrario a lo que se imaginarían no era de un bar, sino un café y no hacía referencia al acto de destapar algún licor ponerlo en la boca y devolver la botella vacía a la mesa. No, el nombre venía de la imagen horrible del bloqueo creativo que sufrían la mayoría de sus visitantes. ―Pálida como una noruega desnuda, la hoja vacía al contrario de la noruega, es molesta a la vista, abruma y establece una especie de duelo entre quien la mirá y quien quisiera llenarla. No, no son la misma persona, el que puede escribe, el que no lee.

Parecerá una sentencia exagerada, pero no lo es, no hay por qué darle la oportunidad a quien se la niega así mismo, y críticos, no, este lugar no necesita críticos, nadie necesita críticos, snobs engreídos, son basura, mierda, diría mierda, pero no, la mierda es abono, el crítico no merece tanto, su palabra contra la palabra no merece ningún reconocimiento.

Un escritor que opina puede tolerarse, pero un cobarde que solo critica, uno que cedió ante la presión de otros que solo criticaban y prefirió unirse a su hueste de jueces que a tomar las palabras e ir al frente, no, no lo merece.

―El viejo estaba alegando cuando llegué y tuve que llevarlo y darle su medicina, cada vez los ataques son peores, se rehúsa a abandonar la época en que el café Prólogo servía de sitio de reuniones a una camada de jóvenes escritores, por desgracia ninguno triunfó nunca, pese al aprecio que él sentía por ellos, soñó en alguna ocasión en cómo al hacerse famosos ellos, también lo haría el café, y correría a transformarse en una librería donde solo se venderían libros seleccionados… pobre viejo, la realidad es tan distinta ahora.

La verdad es que era y sigue siendo un café tranquilo, y haciendo justicia también tendría que decirse que no se llama ya Fondo Blanco, una nueva tendencia nos llevó a nombrarlo El Barista, los hípster cambiaron el negocio, pero no a mi padre; ahora no había allí escritores, y nuestra clientela Tampoco era precisamente cercana a la lectura, teníamos libros sí, de decoración, y a los visitantes les encantaban, para adornar sus fotos de Instagram, la verdad es que estuvimos a punto de quebrar y el cambio a objetos retro sumado a la pérdida de memoria del viejo lo habían devuelto a los años cincuenta, con el cambio de estética hemos logrado sobrevivir, aunque el café ya es lo de menos, somos más como una cabina de fotografías de las nostalgias, el café casi tradicional ni se vende, ahora beben unas combinaciones extrañas, con métodos raros, tuvimos que contratar una Barista simpática, en el fondo creo que ella es la razón: Marianita, marianita, marianita… jum marinaita tiene una carita de esas cuidadas con las que se puede presumir un hecho a mano, parece una artesanía cuidada hasta en el último detalle, labios provocativos y elásticos… aunque bueno, esa es realmente la razón por la que yo sigo viniendo, la de ellos, los viejos nuevos, así me gusta llamarlos, es el wifi (el más rápido del barrio) y las fotografías, “café excelente para realizar sesiones de fotos para Instagram” una “influencer” dejó ese comentario en Trip Advaisor y las cosas han empezado a mejorar, pero a este paso vamos a tener que llevarnos al viejo.

Marianita me llama cuando alguien lo altera y yo corro a verla, sus labios parecen gomitas, y está adornada por pequitas en el pecho y la espalda; es un confitico, de esos ricos, de esos pequeñitos, que sabe uno que al tenerlo en la boca va explotar y a abrumar las pupilas gustativas con mil sabores, verla, ¡ay!, verla es enamorarse, o al menos, excitarse.

Pequeñita, porque de eso tan bueno no dan tanto, el caso es que ella, el wifi, la decoración y el comentario de la influencer son realmente la única razón por la que el café está prosperando, papá solía decirle a sus clientes: ¡Vamos chicos, hasta el fondo!, ¡beberlo todo chicos!, ¡no dejen nada!, ¡qué todo se acabe, hasta el hastío!, de esas tres arengas había nacido el nombre pues cuando lo abrió solo se le había ocurrido llamarlo Prólogo, creía erróneamente que era ahí donde comenzaban los libros pero ahora, y gracias a sus bramidos era Café Fondo Blanco, y sin que él nunca lo sospechara resultaría premonitorio, de su Café, ya no quedaba nada, el tiempo lo había tomado todo, acabado con todo, terminado todo. Bueno no, le había dejado para su falta de juicio el el hastío y a mí a Marianita.

Por accidente

Me gustan los accidentes, son estruendosos y nadie nunca tiene la culpa, no son previsibles y por eso se dice que los accidentes pasan, por ejemplo, un accidente espaciotemporal es el culpable de nuestro universo, un fenómeno conocido como una singularidad, en la que se rompen las leyes normales de la física, esa singularidad fue la gran creadora… Un mero accidente.

Otro accidente especial, y repetitivo, además, porque algo importante es que por más singulares que sean, las probabilidades, aunque sean infradecimales, existen, y aunque sea difícil se suceden oleadas de fenómenos, haciendo que la cantidad justa de impactos, con la cantidad justa de elementos, generaron la cantidad justa de temperatura, y convirtieron este planeta en un caldo de cultivo con la cantidad justa de sol, de oxígeno, de bacterias, de mierda, para que todo pudiera existir, mutar, desaparecer, evolucionar, extinguirse, separarse, juntarse, congelarse… ¿se entiende no?, solo otro accidente.

Muchos de esos hijos tan deseados nacen solo nueve meses después de navidad, o del cumpleaños del papá o la mamá, de un amor y amista, o unas vacaciones, sí incluso en esos que de verdad querían, su concepción fue accidental, presupuestada pero no predecible y por ende accidental.

No busquen culpables, es un accidente, sin culpas ni glorias, pasa porque puede pasar, pasa porque es probable y ante esa infinidad de infradecimales estadística, todos nos rendimos, la verdad, si es que hay una, es matemática, física, contable.

Las desgracias, por ende, por lo menos las fortuitas, no son personales, existe la probabilidad… podríamos sufrir un accidente.Estamos cerca, y no podemos prevenirlo, estamos cerca y no podemos intuirlo, cuál será el accidente que llegará, cuál será el accidente que nos cambie la vida. Un riñón podría fallar, una apnea del sueño, un rayo, una salida del baño, un cruzar la calle, estamos a un accidente de cerca.

Pero lo que más me gustan de los accidentes, es que tienen salidas, soluciones que solo conocemos cuando se nos presentan, tenemos la posibilidad de sobreponernos a ellos, de intentarlo, y hoy podemos ganarle a uno, todo suma, así que por favor ayúdenos: 

https://www.gofundme.com/f/una-nueva-opcion-para-lis?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=p_cp+share-sheet&fbclid=IwAR2y3LwHAhmm06CdXKXKUnTiQBakOSAjnoMmOrzpl9JYEdAH5Vknv3ADqFY

Lis Trejos

Este pueblo

− ¿Dónde queda esto? −

− Nadie lo sabe. −

− ¿Y cómo llegamos hasta acá? −

− Nos trajo el viento. −

− Pero si aquí ni ventea. −

− Pero venteaba. −

− ¿Y entonces? −

− ¿Qué? −

− ¿Por qué ya no ventea? −

− Supongo que el viento llegaba hasta allí atrasito no más. −

− Y pa´ donde es atrasito. −

− Ya nadie lo recuerda. −

− ¿Es extraño no crees? −

− Es, y nada más se necesita para que sea posible, era previsible. −

− Sabías que íbamos a llegar acá. −

− ¿A dónde? −

− Pues acá. −

− No, no sabía que veníamos. −

− Y de dónde saliste. −

− De casa. −

− ¿Dónde queda? −

− Hace mucho que no pienso en eso, en otro lugar supongo. −

− Supones, no sabés dónde quedaba tu casa. −

− Ahora esta es la casa. −

− Pero cómo puede ser la casa un lugar que no sabes dónde queda, como ir o volver. −

− No es necesario porque siempre estamos aquí, para saber donde estás necesitas conocer otro lugar, es imposible decirlo si no hay un punto de referencia y aquí como veras ya no existe ninguno. −

− Pues yo si recuerdo. −

− Ah sí. −

− Qué recuerdas. −

− Que había otros lugares. −

− Menciónalos. −

− Qué sentido tendría, no los recuerdas. −

− Ves, estás aquí y es lo único que importa. −

− ¿Aquí es donde? −

− Aquí es aquí, no importa el allá ni el allí, existe solo el aquí. −

− Me gustaría verte para saber si te burlas de mí o si de verdad estás tan desahuciado. −

− Verme, jum también me gustaría verme, ya no recuerdo rostros, solo voces, y cuando digo solo voces es que no recuerdo haber sido algo distinto a una voz. −

− Bueno eso explica por qué nunca te callas. −

− Esta es la primera vez que hablo contigo. −

− No, no lo es y siempre dices lo mismo. −

− Me refiero a esta versión de ti. −

− Siempre dices eso también, no te entiendo. −

− No tienes por qué hacerlo. −

− Pero lo necesito. −

− No, no lo necesitas. −

− Pero si no te entiendo cómo puedo reconocerte. −

− Por mi voz. −

− Pero es que no dices nada, tienes sonido, pero no dices nunca nada. −

− Es que nada más necesito. −

− Claro que necesitas algo más. −

− ¿Qué por ejemplo?, dame un ejemplo. −

− Para qué, si tú tampoco sabes quién eres. −

− Claro que lo sé. −

− Dime. −

− No tiene sentido porque no lo entenderías. −

− Tendría más sentido aún, conocería algo nuevo. −

− Sería lo primero que conocerías. −

− Más importante aún. −

− No puede ser importante, no recuerdas nada de lo que lo era. −

− Explícame. −

− No puedo. −

− ¿No lo recuerdas? −

− No es eso, es que no tienes cómo entenderlo. −

− ¿Por qué lo dices? −

− Ya te lo expliqué, necesitas conocer algo más para poder saber lo que algo es, a través de la aceptación de que esto no es aquello. −

− ¿Y eso? −

− ¿Eso qué? −

− ¿Es esto aquello? −

− ¿A qué te refieres? −

− No sé, creí que tal vez tú podrías darme una respuesta. −

− Podría si supiera lo que preguntas. −

− … sí, quizá tienes razón. −

***

− Dijo algo. −

− Sí. –

− ¿Algo con sentido, crees que lo sepa? –

− Ah no, nunca lo hace. No tiene ni idea de dónde está, ni de dónde viene. −

− ¿Cómo fue que llegó? −

− En un ataque de histeria, creía estar olvidando algo. −

− Pues razón tenía. −

− Sí, pero nunca supimos qué, todo quizá. −

− Pero recuerda hablar, o algo así. −

− Sí, algo así. −

− ¿Son todos así? −

− No, en este pueblo no sabemos realmente nada de nadie −

− Podría ser amnesia, podría ser algo. −

− ¿Ese?, ¿alguno de estos?, deliras, en este muladar nadie fue nunca nada, ese es el problema. −

− Y entonces que hacemos aquí. −

− No sé, supongo que es nuestro pueblo ahora. −

− ¿Y de qué nos sirve? −

− Su pongo que para tener algo. −

− Algo, ¿este pueblo? −

− Sí, este pueblo que todo lo olvida es nuestro. −

− Y si le ponemos nombre. −

− Buena idea. −

− ¿Y ? −

− Ah sí el nombre, Alzheimer −

Una chica divertida

Me divierte siempre, en una mujer, encontrar a la que se viste con su propia piel, a pesar del dolor, del olor y del sabor; la que se masturba, la que no me necesita. Es un afrodisíaco, un placer, sentirse elegido. No sé, podrías decir que me gustan las que perfectamente podrían dejarme pasar de largo, las que no se apegan, las que saben que sin mí habrá otro día…

—¡Qué disparates dices tío! Una mujer está hecha para ser follada, nada más importa —respondería Jerry, un moreno de pelo largo y ensortijado al que la vida solo le palpitaba en la verga.

—Pulsiones, hombre, pulsiones. La vida responde a pulsiones. La monogamia y la selectividad son mariconadas dignas solo de afeminados. Gente despreciable, con gustos blandos. De una mujer no importan más que dos cosas: que no pese más que tú, siempre y cuando no mida menos que tú, porque si una pigmea pesa lo que tú pesas, no es una mujer, es una bomba. Y dos, que no esté menstruando.

Lo decía siempre con la cabeza en alto. En verdad así lo creía. Y sí, era un follador. Si pudiéramos describir a las personas por sus pasiones, la de Jerry era follar. No la música, a pesar de que tocaba bien la guitarra; no el dinero, aunque fuera un buen corredor de bolsa. Únicamente follar.

Por eso le divertían nuestros encuentros. No entendía cómo podía perderme un polvo por corregir una falta ortográfica. —Un hombre lo soporta todo con tal de follar. Un follador es un cazador —decía.

—Nada importaba más que la verga empapada y los gemidos, los jadeos. Que un buen follón lo vale todo. Hay que follarlas a todas. Follar es poder, y el poder es para poder, así que hay que follar porque se puede y mientras se pueda.

Aunque hablara de poder, él solo pensaba en follar. —El poder no existe, no es definible. Pero una vagina empapada, húmeda, caliente, tiene cuerpo, olor, sabor, temperatura. No es un concepto, es un coño. Un sexo dispuesto y perfecto. El gemido tiene sonido, y el cuerpo, temblores.

Lo tuyo y tus miedos es fragilidad, falta de carácter. Tu temor es casi mariconada. Tus libros son fríos, tus ideas absurdas. Pero un coño, es un coño. Y aún así, bien podrías pensar lo que pensás y follar, tío.

Quizá Jerry tenga razón, pero esa ley es solo suya. El sexo, en general, me parece divertido siempre y cuando sea deseable. El sexo es deseo. Su importancia, sin embargo, es relativa. Pero tiene razón en algo: sin folle no hay nada. Con cualquier mujer… puede gustarte cómo piensa, pero debe gustarte cómo folle, cómo hable, pero aún más cómo gime y jadea. Porque un cuerpo sin deseo es solo fábrica de excrementos. Nada más.

Jummm. Sonrío. La mesera es una chica interesante, me regala cigarros. ¿Querrá ser follada? Se ve que es una chica divertida. De esas que dejan la luz encendida y piensan: disfrutá del hembrón que te estás follando. De esas que, cuando se masturba, el placer no lo obtiene del vibrador, sino de imaginar el placer que debería sentir aquel en quien piensa que disfrutaría follarla. Su placer, entonces, es el de imaginar el placer que siente quien tiene la fortuna de verla indomable, moviéndose a un ritmo frenético. Sus gemidos vienen de sentir el gemido ajeno. Su orgullo es su sexo.

Seguro, grita su rostro. Tiene cara de haber visto tanto porno como yo, y de disfrutarlo de la misma manera. De masturbarse frente a un espejo, no para verse, sino para ensayar sus expresiones frente a él. Cómo puede provocar más, evocar más. Es una perrita en celo, una puta que merece y necesita ser follada. Me la pone dura solo verla. Jerry estaría orgulloso. Soy un animal igual que él. Y mi debilidad son ellas, las chicas divertidas, de las que no se guardan nada, de esas que en la primera noche la viven como si fuera la última, al igual que la segunda, y la tercera.

Sí, Jerry estaría orgulloso. No dejo de imaginarla desnuda. No dejo de imaginar su boca entreabierta dejando escapar un gemido entrecortado, su voz pidiendo más, sus orgasmos egoístas y al mismo tiempo generosos. Se viene para provocar más placer. Porque, como ya dije, ella es de las que no te necesitan, de las que te ven y dicen: me lo quiero comer, sin pensar en quiero tenerlo junto a mí; pero que, si decide quedarse, no lo hace porque necesite quedarse.

Una pulsión, diría Jerry. Una pulsión. La vida es una pulsión. Y sí, es una pulsión. La de ella, la de su sexo, la que me dice que sí, que ella es una chica divertida, con una selva tropical jugosa y pegajosa, un mar de fluidos, una sensación térmica que quema. Ah… debería pedirle la cuenta o un beso… ¿La cuenta, un beso o quizá su teléfono?

Significados

−No es verdad−

−¿Qué cosa?−

−Eso de que a nadie le gustan los diccionarios, bueno, no, eso no es del todo cierto, más bien podríamos decir: ya a nadie le gustan los diccionarios, aún así, esta declaración también sería falsa, más precisa sería, a los pocos a quienes aún les gustan los diccionarios suelen tener la mala suerte de no encontrarse, y así con su pasión alfabética buscan de la a la z las palabras que les permitan justificar su tristeza por la falta de pasión por los significados. –

−Podría ser cierto pero y cuál es la diferencia−

−Toda, porque no es lo mismo que des por sentada que sos la única, la elegida, líder de una cruzada sin soldados, la cursi, la romántica…−

−¿y qué tiene de malo? –

−¿De malo?, nada, solo que es mentira y viniendo de una persona que está proclamando el amor por más que las palabras, sino la esencia misma de las palabras, su paladín y defensora, pues esperaría uno un poco más de coherencia−

−la coherencia no puede ir contra la fuerza expresiva y las definiciones tácitas−

−De verdad crees que la fuerza expresiva es más fuerte que la verdad, o que una mentira es tan débil−

−Pues funciona cuando se fingen los orgasmos−

−Qué tienen que ver los orgasmos en todo esto−

−Los seguís fingiendo y no se lo has dicho a Marlos−

−Para qué voy a decírselo, es incapaz de generar uno, y además eso no tiene nada que ver con las palabras−

−Con las palabras menos, si la virilidad le mengua, en los pensamientos no llega muy lejos tampoco, porque en la cama, ha tenido sus días, pero en el púlpito, sus intervenciones no llegan ni a una erección, es célibe en el aplauso, no es capaz de incendiar ni un alma, el pobre no solo no enciende, es más ni brilla, pero y eso qué importa, estamos hablando de las palabras−

−Vos sabes que las palabras, no son más que palabras, representaciones semánticas de ideas, emociones, que a veces si se ponen en el orden adecuado generan una cadencia agraciada y que si además estas se conocen, pueden moldearse, adquirir resistencia, color… vos sabes que las palabras no son tan importantes y que no siempre dicen lo que quieren decirse−

−Ahora estás diciendo entonces que yo de lo que quiero hablar es de la impotencia del…−

−No te atrevés ni a nombrarlo, o capaz y querés llamarlo de otra forma, déjate llevar que son solo palabras−

−Del enano ese−

−Bien muy bien, pero aclaremos algo, yo, yo no puedo querer nada, pero sé lo que vos querés, soñás con una verga de verdad, una que haga sentir un poco de dolor y el triple de placer, una que te haga esas pequeñas cortaditas que arden pero que te recuerdan los gemidos y los jadeos… esas que te humedecen, que te hagan olvidar por un rato que sentís que no vale la pena, porque para ser claras, y poner los puntos sobre las ies, vos podés soportar solo un mal a la vez, y podes dejar pasar a un impedido mental o a un impotente, pero nunca a ambos, la falta de consideración intelectual y sexual solo puede ser superada por la falta de consideración económica−

−Pará, pará, puede oírnos−

−Creo que quieres que te oiga, sino por qué más estaríamos teniendo esta conversación−

−Por que necesitaba decírselo en voz alta a alguien, a algo, porque las palabras, son más, mucho más que solo palabras, son decisiones−

Dijo ella mientras dejaba los títeres en el suelo, mientras en el estómago se le formaba un nudo de rabia, un nudo de llanto, un nudo de mierda, sabía lo que significaba todo lo que había dicho, sabía que iba a quedarse sola de nuevo, y sabía además que el siguiente, si había un siguiente, sería el que pudiera levantar la verga y sino por lo menos, un libro, por lo menos una idea, claro una buena, una buena verga, un buen libro y una buena idea, sonrió para ella, las palabras si son más que palabras, son significados y con esa idea caminó hasta la ventana donde encendió un cigarrillo y fumó su noche.

Dios es un espejo

Dios hizo un trabajo mediocre hick, Pensaba Julián mientras sostenía su trago. El cuerpo es un instrumento, frágil, incómodo. Su trabajo no vale más que el de un mecánico o el de un vidriero, se quiebra con tanta facilidad que no merece ser alabado.

-Mirá Juan el corazón late 100.800 veces al día, glóbulos rojos, glóbulos blancos, encimas, cada pálpito lleva al cuerpo todo lo que necesitamos para vivir, y en cada pálpito también lleva nuestras emociones. Pero fue incapaz de evitar que el licor llegara al cerebro que nos nubla la mente, y si somos su obra, su creación, a su imagen y semejanza… es porque dios bebe pecados, se embriaga con nuestras penas, con nuestras miserias, dios también es un alcohólico.

Es por eso que somos así, vulnerables, arena en los dedos, licor en su mano, el mundo es su cava, camina por sus interminables pasillos tocando las botellas que son nuestros corazones, nuestras dudas y de repente dice:

uh cosecha del 87, Medellín, sangre joven, sabor a café, obsesión literaria, aroma pacífico, crecido en primavera, maridaje perfecto para las culpas y las derrotas… y plasssss se sampa media botella de un golpe… qué sabor, qué cuerpo, adobado con lágrimas y arrepentimientos… se le hace a uno agua la boca.

Luego nos deja en la estantería y espera a que nuestros dolores le hagan refill a su botella, a nuestros cuerpos, dios bebe de mi boca, y saborea mis pecados, tan culpable de ellos como yo.-

La tesis había silenciado la barra, el bar, la música de fondo acompañaba la noche de manera tímida y al igual de cómo estaba embotado el bar en la discusión, estaban embotados los borrachos en su trago y entonces Andrés revolvió el silencio:

-Jajajajajaja estalló en una carcajada, creo que estás muy borracho, estás llenó de culpas y trago, tenés que entender Julián que nada en esta vida se hace para quedar intacto, que los límites, los miedos y las culpas son diferentes para cada cuerpo, si dios ama el licor de nuestros pecados, no bebería botellas como un alcohólico atolondrado, tendría que beber coktails, sabría combinar los sabores, pensá por ejemplo una copa de adulterio, un vaso de lujuria, agitado, luego granizado y coronado por una rodajita de orgullo y miedo.-

-Vos decís eso por vanidad- interrumpió Juan al barman, y continuó -vos necesitás que dios sea un seleccionador consciente, porque es lo que vos haces, pero un verdadero amante del licor, bebe para no estar solo, porque incluso cuando está solo se siente acompañado de su propio pasado- y añadió servime lo de siempre.

La discusión crecía y los argumentos flaqueaban, todos los borrachos y los emborrachadores, exponían sus creencias, la teología de un alcohólico es algo que desborda en la literatura en algún momento y en una mesa una chica soberbia sonreía.

-Vos, vos que pensás que no haces sino reírte-, dijo el borracho que había comenzado con la discusión que como todo borracho en algún punto aunque acompañado por sus miedos se siente solo contra el mundo.

-Yo, creo que dios es un espejo, una idea que construimos para poder estar a salvo de nuestras decisiones y de nosotros mismos, para mí dios es un ladrón de ideas, y por eso estoy aquí, escribiendo un cuento.- y añadió, esta ronda va por mi cuenta chicos ah y a mí tráeme un cafecito.