Caracterizaciones

En su sentido tradicional dijo Gutiérrez, el piromántico siente placer al ver arder las cosas, el fuego lo atrae como una polilla, en sus ojos las llamas danzantes le alegran la vida, se siente vivo al sentir la onda calórica creciendo, al oler los gases que van liberando objetos en su encuentro con el fuego, hay una especie de excitación, no necesariamente sexual, es un placer diferente, complaciente, es la admiración por la destrucción, es consciente del daño, para él no es un colateral, por el contrario es la conclusión lógica, es el deber ser, el fin natural, es lo que debería ser, ese ha sido siempre su objetivo, así que clasifica dentro de los sociópatas, personas que actúan sin remordimiento alguno, sabe que los daños materiales que puede causar, cuenta con ellos y aún así enciende la mecha.

Su perfil es interesante, pero carece de gracia, no es elegante, su método y su obra son incontrolables y por ende su trabajo es descuidado, su única ventaja es su apariencia, su aparente normalidad, su nada destacable comportamiento, el no ser el sospechoso habitual, su virtud es prácticamente se basa en la falta de atención de su entorno.

Existen otros pirománticos, unos más macabros, los emocionales, esos aman el caos, incomodar, esos tienen de su parte generalmente estructuras poder medio, hombre y mujeres que se apoderan de sus cargos, que se amparan en la ley, en sus zonas grises y desde allí disfrutan con el sufrimiento ajeno, celadores, recepcionistas, secretarias, financieros, profesores, agentes de call center… no todos los son, pero allí abundan, esos que, cobijados por la burocracia, en la normas sin sentido, hechas en otra época, en otro mundo.

Esos son muy peligrosos, cada paso cada dan lo calculan, son ingenieros del desastre, una duda allí, una pregunta allá, una firma que se niegan a poner después de la hora de salida, una omisión consciente, todo diseñado milimétricamente para que todo se acabe, no se inmutan ante el dolor, por el contrario, lo disfrutan, unos sádicos transgresores que evaden el consentimiento e infringen dolor; no son inteligentes, no más que la media, tampoco excesivamente recursivos, no saben disimular, no les interesa tampoco.

Esos son la amenaza real, gente culpable que disfruta siéndolo, la diferencia entre unos y otros radica allí, para unos el colateral es una consecuencia lógica, para los otros es el objetivo, su daño está calculado, y lo que los hace realmente detestables, es que después de cometido el crimen no sumen su culpa, -haga lo que quiera, dicen yo solo estoy cumpliendo con la norma, fingen una inocencia evidentemente falsa, se atrincheran en su puesto, en su manual de funciones, en su sonrisita cínica. Hijos de puta.

Aprendan a diferenciarlos, a caracterizarlos, nada es lo que parece, nadie lo que aparenta, el poder no tiene amigos, tengan cuidado y no se dejen convencer de apariencias amables o cordiales, de caras inocentes, ni gestos inofensivos, no le crean compañeros del jurado a sus palabras, vean más allá busquen consejo en su instinto, en su intuición, analicen sus gestos, sus reacciones, de ustedes va a depender que uno de ellos sea condenado y otro puesto en libertad, asegúrense de que sea el que de verdad deba estar tras las rejas.

El fiscal Gutiérrez se alejó del estrado y caminó lentamente hasta su puesto, a la espera del veredicto.

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